El Kryvbas se ha convertido en el principal destino del talento venezolano
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Hasta el año 2020, ningún futbolista venezolano había disputado un solo minuto en la Premier League de Ucrania (UPL). En un periodo sumamente corto, 12 futbolistas de dicha nacionalidad han firmado contratos profesionales con clubes de dicha competición, marcando un hito sin precedentes en la historia de la liga.
Este flujo de incorporaciones responde a un ajuste en la estrategia de dirección deportiva de los clubes locales. Las secretarías técnicas optaron por diversificar sus zonas de captación, priorizando mercados sudamericanos emergentes que combinan un costo de traspaso accesible con un alto potencial de reventa.
El fenómeno evidencia cómo las áreas de dirección deportiva combinan la captación de talento con un criterio financiero sostenible.
La llegada de perfiles como Kevin Kelsy, Eric Ramírez, Luifer Hernández y Jovanny Bolívar apunta a un rango de edad clave: entre los 21 y los 23 años. En esta etapa de maduración física y futbolística, los jugadores están en el momento justo para pulir su lectura táctica y enfrentarse a escenarios de mayor exigencia.
Bajo ese contexto, son capaces de adaptarse con mayor rapidez al desgaste físico y al ritmo que exige el fútbol ucraniano, reduciendo de manera drástica el tiempo que normalmente necesitan para integrarse al juego del equipo.
De esta manera, la UPL se ha consolidado como un entorno óptimo para llevar a los talentos emergentes a su máximo rendimiento.
La relación entre la liga ucraniana y el mercado venezolano trascendió de los préstamos temporales en transferencias de alto valor comercial. Este marco operativo permite a los clubes compradores utilizar la liga como una plataforma de revalorización internacional.
El caso de Kevin Kelsy ilustra la efectividad de este modelo. Tras ser adquirido por el Shakhtar Donetsk desde Mineros de Guayana por un monto próximo al millón de euros, fue traspasado posteriormente al Portland Timbers de la MLS por una cifra cercana a los 6 millones de dólares.
De forma similar, Gleiker Mendoza, cuyo valor inicial de mercado al llegar al Kryvbas rondaba los 450 mil euros, concretó su traspaso al Shakhtar Donetsk en una operación valorada en más de 4 millones de dólares.
Estas transacciones confirman que la inversión en derechos económicos genera un retorno efectivo al conectar con ligas y clubes de mayor capacidad financiera.
El club de la ciudad de Krivói Rog se ha transformado en el principal destino del talento venezolano en Ucrania. Con la reciente llegada de Yackson Rivas, ya son seis venezolanos que han pasado por la institución, sumándose a un historial donde figuran Carlos Rojas, Carlos Paraco, Andrusw Araujo, Maiken González y Gleiker Mendoza.
Volodymyr Baienko, presidente del Kryvbas, detalló en una entrevista el funcionamiento de su departamento de captación y la razón detrás de estas contrataciones:
"Los futbolistas son evaluados por el departamento de scouting, luego el jefe de scouting da su opinión y elabora informes que llegan a la presidencia para tomar la decisión final. En el caso de los chicos de Venezuela, entendieron que el Kryvbas representa un buen lugar para progresar, jugar y tener opciones de continuar sus carreras en Europa. A nosotros nos sirve todo: el nivel de los jugadores, sus requerimientos financieros y por eso cooperamos con ellos", argumentó el dirigente.
El modelo del Kryvbas demuestra cómo una estructura de evaluación multidisciplinaria y jerarquizada permite objetivar la toma de decisiones en el área deportiva. Esta metodología filtra el talento mediante análisis rigurosos antes de comprometer el presupuesto de la entidad.