El ganador de un partido cubre en promedio 780 metros más que el perdedor.
Un estudio hecho por Tom Allen, Matt Taberner, Maxim Zhilkin, Jill Alexander, Damian Harper y David Rhodes analizó los últimos nueve años de la Premier League para determinar cómo el volumen físico influye en ganar partidos. La investigación examinó datos de nueve temporadas consecutivas de la liga inglesa abarcando 3.369 partidos.
Los autores de entidades como Arsenal y la Universidad de Central Lancashire que hicieron el estudio denominado "¿Es tan simple como correr más, ganar más? Influencia de la carga de carrera en el resultado del partido y la posición final en la liga a lo largo de nueve temporadas consecutivas de fútbol de la Premier League inglesa", utilizaron sistemas de seguimiento óptico para medir cada desplazamiento sobre el césped.
La investigación revela que la distancia total recorrida por un equipo no muestra una correlación significativa con su posición final. No obstante, la distancia recorrida a alta intensidad y los sprints sí exhiben asociaciones positivas moderadas con los primeros puestos.
Los clubes mejor clasificados suelen acumular una mayor cantidad de desplazamientos a máxima velocidad a lo largo de la competición. Aun así, los investigadores aclaran que la correlación estadística no demuestra una relación de causalidad directa.
Al analizar encuentros individuales, los ganadores registran un volumen de carrera mayor comparado con sus empates y derrotas. En un mismo partido, el vencedor supera al perdedor cubriendo en promedio 780 metros adicionales de distancia física global.

Asimismo, la diferencia a favor de los equipos ganadores destaca en la distancia recorrida mediante sprints. Aunque estas diferencias son significativas, los investigadores afirmaron que son siempre de una magnitud pequeña.
Uno de los hallazgos demuestra que los desplazamientos de ambos rivales están correlacionados debido a la constante interacción táctica colectiva. Por consiguiente, los futbolistas responden de manera continuada a los movimientos del oponente para cerrar espacios o explotar desajustes defensivos.
Los autores concluyen que afirmar que “correr más y más rápido aumentará el éxito es demasiado simplista” e ignora factores tácticos. La capacidad física elevada permite acelerar en momentos de transición rápida para aprovechar los espacios libres dejados por el rival.
Adicionalmente, el estudio destaca que los equipos de mayor presupuesto económico suelen contar con futbolistas que tienen capacidades físicas superiores. Esta superioridad física y técnica permite ejecutar transiciones ofensivas muy veloces que generan un valor táctico superior frente al oponente.
No obstante, algunos equipos ubicados en la parte baja de la tabla también registran distancias muy altas persiguiendo el balón. Por ello, la eficiencia en el desplazamiento resulta más determinante que el simple volumen total acumulado durante el juego.
En conclusión, la preparación física debe combinarse con una toma de decisiones inteligente sobre el terreno de juego. Los profesionales del deporte deben diseñar entrenamientos específicos que preparen a los jugadores para responder eficazmente a las demandas reales. Comprender cuándo y dónde correr permite maximizar el impacto de cada esfuerzo físico sin desgastar innecesariamente a los futbolistas.