Conoce los pilares del modelo de cantera del club argentino
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El futuro de las grandes instituciones se edifica sobre una cantera propia con objetivos firmes. En ese sentido, el Club Atlético Vélez Sarsfield se ha consolidado como un referente global, alcanzando el cuarto puesto del ránking de mejores clubes formadores según el CIES Football Observatory, por delante de potencias históricas como el Ajax de Ámsterdam y el FC Barcelona.
Este modelo, que equilibra la competitividad deportiva con la viabilidad financiera, fue detallado recientemente por Ricardo Álvarez, director deportivo del club; Sebastián Pait, director de fútbol; y Hermes Campos, director de scouting, durante el 5º Congreso Internacional de Fútbol organizado por la Federación de Fútbol de Chile.
En las siguientes líneas se expondrá cómo la institución de Liniers convierte el talento juvenil en un patrimonio sustentable.
Vélez Sarsfield mantiene firme su modelo de club al priorizar de manera absoluta el tiempo y la maduración que exige el fútbol juvenil. Bajo esa línea, Álvarez explicó que la filosofía central de "La Fábrica" reside en su propia idiosincrasia, donde ganar no es la meta principal, sino la consecuencia natural de consolidar el respeto riguroso del proceso formativo.
Para sostener esta visión, el club cultiva el encuentro permanente y la retroalimentación diaria, entendiendo que el crecimiento del futbolista tiene lugar en la convivencia directa y el aprendizaje compartido junto a los entrenadores de la cantera.
Ningún proyecto de alto rendimiento sobrevive sin respaldo económico. En ese sentido, Vélez Sarsfield elevó de forma sostenida su presupuesto para el fútbol formativo, pasando de un millón de dólares en 2005 a una inversión actual de tres millones de dólares. Con dicho capital se sostiene un equipo de doce captadores en el área metropolitana de Buenos Aires, quienes siguen presencialmente los partidos de los clubes de barrio.
Bajo la coordinación de Campos, el área de scouting también integra tecnología para el seguimiento de jugadores y un riguroso criterio ético. La comunicación con los clubes formadores es directa y clara, lo que evita conflictos e impone el valor de la palabra como una norma institucional.
"Cuando citamos a un jugador para que venga a probarse, lo informamos a través del club de origen, no con los padres. Porque si el club de origen no está de acuerdo y va con los padres, le generamos un conflicto." — Hermes Campos, director de scouting de Vélez Sarsfield.
En Vélez Sarsfield, se entiende que la progresión de un futbolista no sigue un molde único. Por ello, el club aplica una flexibilidad metodológica capaz de contemplar escenarios diversos: desde un jugador que suma un extenso rodaje en Primera División hasta aquel que es transferido antes de debutar oficialmente.
"Los procesos son individuales. Cada uno tiene su proceso y yo no me puedo comparar con el de al lado. Lo que siempre decimos, vos no te compares con el de al lado. Hacé tu propio camino" — Ricardo Álvarez, director deportivo de Vélez Sarsfield.
Asimismo, la planificación garantiza que ningún futbolista juegue menos de 40 partidos al año en su categoría, protegiendo su ritmo de juego para la exigencia del fútbol profesional.