33 futbolistas destacaron entre cien futbolistas de todo el mundo.
Un reciente reporte del Observatorio de Fútbol del CIES expuso la identificación de talento sub-21 en ligas ajenas al "Big 5" europeo (Inglaterra, España, Italia, Alemania y Francia). Este análisis se enfoca en puntuar a los jugadores del 0 al 100, desde la orquestación hasta la defensa aérea, ajustada por el nivel competitivo y los minutos disputados en el último año.
Este artículo pone el foco en los 33 futbolistas del continente americano que destacan en esta clasificación. El líder de la muestra americana es Gianluca Prestianni (86,5). El extremo del Benfica tiene 82 en regate/desborde complementado con un 74 en creación de ocasiones. Boca Juniors consolida dos perfiles: Tomás Aranda (82,3), un futbolista de gran polivalencia con 78 en orquestación y 71 en definición, y Leonel Flores (81,3), quien ostenta un 89 en regate/desborde, la cifra de desequilibrio individual más alta del grupo.
Este bloque lo completan el brasileño Pedro Henrique (81,8) del Zenit y Álvaro Montoro (80) de Botafogo. Ambos destacan por su capacidad para gestionar los tiempos del partido, con registros de orquestación de 73 y 74 respectivamente.
Un caso paradigmático es el de Ignacio Ovando (79,7) de Rosario Central, cuya construcción (de 83) es una cifra que compite con pivotes establecidos en Europa, mostrando una capacidad superior para iniciar el ataque desde la base. En contraste, Keny Arroyo (79,7) del Cruzeiro presenta un perfil de finalizador, con un 73 en definición.
La solidez defensiva de los uruguayos y chilenos es otro hallazgo destacable. Lucas Barrera (78,8) de la Universidad de Chile y Brian Barboza (77,2) de Peñarol dominan la defensa terrestre con registros de 83 y 88, respectivamente. A este grupo se suma Agustín Medina (78,1) de Lanús, quien aporta un equilibrio defensivo (79 con el balón al ras) y de construcción (70). Este apartado se completa con Leonel Jaime (77,8), Tobías Andrada (77,7) en River Plate y el colombiano Halam Loboa (76,7) en el DIM, todos destacando por su inteligencia en la orquestación.
La tendencia más disruptiva en el reporte es la precocidad del talento en Norteamérica. Mientras que en Sudamérica los puntajes altos suelen aparecer en los perfiles que tienen 20 años, la MLS y la Liga MX proyectan adolescentes que desafían esta tendencia.

El caso de Cavan Sullivan (76,9) es excepcional: a sus 16,9 años, es el jugador más joven de toda la muestra global del CIES, logrando un 70 en creación de ocasiones, una métrica superior a la de otros jugadores tres años mayores. Adri Mehmeti (78,1) de los New York Red Bulls (17,4 años) muestra una capacidad de orquestación de 79, mientras que en México, Gilberto Mora (76,9), de Xolos de Tijuana, destaca en sus puntuaciones de regate (72) y finalización (64) a sus 17,9 años.
Ligas como la portuguesa, belga o danesa actúan como laboratorios donde el talento americano se desarrolla en el fútbol europeo. William Gomes (78,5) en el Porto y el grupo brasileño del Shakhtar Donetsk, compuesto por Alisson Santana (77,5) y Kauã Elias (76,8), ejemplifican esta transición. Santana destaca por su eficacia en el regate/desborde (80), mientras que Elias ofrece una solución aérea (68 en ataque aéreo) valiosa para contextos de juego directo.
En este entorno competitivo, la especialización métrica es clave. Matteo Pérez Vinlöf (77,3) en el Dinamo Zagreb representa el perfil de lateral que combina construcción (67) y orquestación (71). Otros perfiles, como David Martínez (76,1) en Dinamarca y Josué Vergara (76) en Bélgica demuestran la adaptabilidad del talento en otros países. Por su parte, Arthur Dias (76,6) en Athletico Paranaense sigue siendo un referente de construcción (82) en el mercado brasileño.

Una puntuación de 75-76 en un sub-21, bajo el modelo del CIES, sigue siendo un predictor de alto potencial. Este grupo incluye a Henrique Silva (76,3), quien en el Santa Clara de Portugal registra una imponente defensa aérea de 86, situándose como uno de los centrales jóvenes más dominantes en el juego directo. La profundidad de este grupo se manifiesta en la diversidad de sus métricas:
En conclusión, el uso de datos en el scouting puede ayudar a establecer perfiles sobre jugadores. No obstante, es importante observar a cada uno para definir con mayor precisión qué tipo de jugador es, cuáles son sus comportamientos y si esa definición que se le asignó en principio, a partir de los datos, se mantiene o puede especificarse. Hay que contrastar con todas las formas: el dato, el video y la observación presencial (esta última siempre que sea posible).