Martín Tocalli, director del Área de Arqueros, expuso la metodología de la AFA.
En la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se ha gestado la unificación de la metodología entre el fútbol masculino y femenino, y la premisa innegociable de que la elección final del portero de cada selección la hace el director técnico. Martín Tocalli, coordinador del Departamento de Arqueros, presentó en el Seminario del Fútbol Sudamericano de la Conmebol, celebrado entre el 13 y 14 de abril, cómo es la estructura de la Albiceleste, dejando claro que el objetivo es preparar y sugerir arqueros que encajen con el modelo táctico del entrenador principal.
"La idea nuestra es que todos los técnicos vayan entendiendo de lo que estamos hablando (...). Pero, fundamentalmente, que sepan que una opinión nuestra no es una decisión. La decisión la toman los técnicos. (...). La última palabra la tiene el técnico", dijo Tocalli.
El departamento funciona bajo una misma estructura para todas las categorías. El equipo de entrenadores utiliza una base de datos centralizada con vídeos, planillas y análisis, lo que permite que cualquier formador del departamento conozca el historial de cada futbolista. A través del scouting y del análisis de los rivales, se crea un feedback directo para presentarle opciones útiles al cuerpo técnico.
"Para nosotros no hay diferenciación, para nosotros es fútbol femenino, fútbol masculino. El departamento es el departamento de arqueros y arqueras. (...). Entendemos que ambos tienen que agarrar el balón de una forma, el juego es el mismo para todos", explicó Tocalli.
La evaluación y el desarrollo de un guardameta no se dejan al azar. Todo el scouting y entrenamiento se rige por cuatro pilares fundamentales: táctico, mental, técnico y físico. De nada sirve destacar en una sola área si los elementos no se combinan adecuadamente en el campo.
"No sirve tener un arquero físico excelente, pero técnicamente deficiente. (...) Hay un arquero que tácticamente entiende todo, técnicamente increíble, físicamente tiene todas las condiciones (...) pero de la parte mental no se anima a salir", comentó Tocalli.
Para trazar las metas, los formadores califican a los arqueros del 1 al 5 en cada pilar, buscando el perfil de la selección mayor, es decir, los estándares de los arqueros de las selecciones absolutas. No obstante, clave en la formación de la Sub 20, Sub 17 y Sub 15 es la aceptación absoluta del error. Tanto los jugadores como los entrenadores, comprenden que existen diferencias físicas y cognitivas por la edad, por lo que interrumpir el aprendizaje con exigencias de veteranos es contraproducente.
"En la parte formativa, vamos a dejar que se equivoquen los jugadores de la sub 20, que se equivoquen. No podemos pretender que (un juvenil) resuelva las cosas como el 'Dibu' Martínez. (...). Los entrenadores saben que el error es parte de la formación, especialmente en este puesto", afirmó Tocalli.
Al desglosar este gesto técnico vital (utilizado en situaciones defensivas de transición y defensa del arco), los formadores evalúan hasta el último detalle: la posición de las manos, el ritmo y el descenso del cuerpo.
"Primero tengo que saber, desde la parte técnica, qué está bien y qué está mal. Por ejemplo, conocer la posición de las manos, cuando bajarlas, identificar el ritmo de la jugada (...) el giro de manos, saber girar los brazos y así poder corregir en el momento", explicó Tocalli.
Este movimiento, que ocurre cuando el guardameta comienza a descender el cuerpo frente al atacante, exige precisión. El departamento se apoya profundamente en el vídeo para que los jugadores vean sus fallos y entiendan que un gesto deficiente se traduce inevitablemente en un gol en contra.
"Teniendo bien el gesto técnico, la pelota no pasa. Aunque, haciéndolo deficiente, la pelota puede pasar. Recuerden el peso que tiene en la situación el hacer mal algo... Lo que el arquero no hace bien, prácticamente es gol", apuntó Tocalli.
Los ejercicios diarios se diseñan entendiendo en qué etapa está el jugador. Por ejemplo, en el conocimiento del gesto o en la estabilidad del movimiento. Las tareas siempre van de menos a más, partiendo de lo aislado hasta modificar las variables de la procedencia del balón.
"Hay que creer en lo analítico, ya que que es donde puedes repetir, donde puedes corregir. Estamos convencidos de esas correcciones para ir llevándolo (a los porteros) cada vez a una progresión más importante", enfatizó Tocalli.
Sin importar la edad o el género, cada sesión de la selección respeta seis fases:
"Estamos tratando de que tengan aceptación. Está bien aceptar el gol y el error. Queremos tratar de hacer fuerte esa creencia de que les va a pasar, se van a equivocar. Les va a pasar que va a haber goles, pero bueno, que sean los menos goles posibles y tratar de equivocarse lo menos posible. Esa parte emocional es determinante en los arqueros para la toma de decisión", concluyó Tocalli.