La dirección bética realiza entre 200 y 250 vuelos al año para captar talento.
El fútbol de élite ya no se juega solo sobre el césped, sino que se descifra en la delgada línea donde confluyen el ojo del ojeador y el rigor del análisis de datos. Esta radiografía de la dirección deportiva del Real Betis Balompié revela un engranaje de captación que, entre sus focos, tiene al fútbol de América.
Para hacer este abordaje al área deportiva del Real Betis, La Pizarra del DT revisó las entrevistas concedidas entre 2021 y 2023 por Álvaro Arranz, responsable del Departamento de Análisis de Datos y Nuevas Tecnologías Deportivas, a Andy Cooper (Stats Perform) y a la Redacción del Diario Marca. Asimismo, se complementó con la información difundida por el propio club en su canal de YouTube en 2025.
Durante la última década, Real Betis abordó el mercado americano para identificar futbolistas que encajen con sus necesidades:
Algunos habían tenido un paso previo en Europa, para la mayoría fue su primera oportunidad. A continuación, explicamos cómo trabaja el Real Betis para fichar jugadores.
El Departamento de Fútbol Profesional del Real Betis está liderado por Manu Fajardo, quien trabaja con Álvaro Ladrón de Guevara (secretario técnico) y Andrés Fernández (jefe de scouting). Para el Betis, el orden y la planificación a corto y mediano plazo son indispensables.
Cada semana, o cada diez días, se reúnen para estructurar la hoja de ruta de las siguientes dos o tres semanas, definiendo los partidos que se visualizarán presencialmente. "Es muy importante trabajar con un orden, con las ideas claras para también poder optimizar recursos", explicó Fajardo.
Semanalmente, la dirección deportiva moviliza de cinco a ocho ojeadores (scouts) distribuidos en cinco campeonatos diferentes. El club no acostumbra a establecer ligas fijas a personas específicas, sino que implementa un modelo de rotación constante de mercados: un ojeador puede analizar la liga de la República Checa una semana, viajar a Brasil dos semanas después y posteriormente cubrir Bélgica. El objetivo de este enfoque es evitar los sesgos y enriquecer el criterio del equipo, según detalló Fajardo:
"No trabajamos con ligas concretas asignadas a un scout concreto (...). Lo que intentamos es que cuando vengan los mercados y haya que tomar decisiones, los scouts contextualicen, que puedan valorar perfiles de distintas ligas y al final enriquecerles también a ellos a nivel personal y a nivel profesional".
El proceso de seguimiento de un futbolista combina la evaluación objetiva (datos de proveedores) y la subjetiva (análisis humano). Por ejemplo, si los datos objetivos identifican a un defensa central joven que destaca en la liga sueca, el perfil pasa de inmediato al departamento de scouting para que aporte la capa de análisis subjetivo.
Cuando un futbolista acumula entre tres y cuatro informes favorables redactados por los scouts, se activa la fase de observación directa en el estadio. En ese momento, los propios directivos (Fajardo, Ladrón de Guevara o Fernández) viajan para contrastar la información.
Dentro de este proceso hay flexibilidad. Las tareas varían semanalmente: en ocasiones se asigna a un ojeador una batería de 20 a 25 jugadores específicos, sobre los que debe elaborar un informes individuales antes de una fecha límite. En otras semanas, el enfoque cambia radicalmente hacia la cobertura global de un torneo entero, como la Copa Libertadores o un Mundial Sub-20.
Además, el Betis prioriza los aspectos humanos e intangibles antes de concretar cualquier incorporación, evaluando el entorno del futbolista, su nivel de ambición y su compatibilidad con la convivencia diaria del grupo. Fajardo profundizó al respecto:
"Por mucho nivel que pueda tener el jugador y por muy bueno que sean sus datos, si al final no va en la línea personal de lo que tenemos en el vestuario, finalmente no lo fichamos".
Esta estructura fomenta la creatividad y la valentía en la toma de decisiones sin temor a la edad del jugador examinado. Toda la información recogida mensualmente se ordena. De este modo, la dirección deportiva puede comparar las prioridades detectadas mes a mes. Por ejemplo, los laterales izquierdos prioritarios de septiembre frente a los de octubre, detectando qué nombres repiten.
De esta forma, se clasifica a los jugadores en dos categorías: rendimiento inmediato y talento emergente a medio plazo en segundas divisiones. Tras este filtro, las propuestas se trasladan al CEO, Ramón Alarcón, al Consejo de Administración, y se consensúan de forma continua con el entrenador, Manuel Pellegrini.
La recolección de datos y el filtro de futbolistas es coordinada por Ladrón de Guevara, quien detalla el funcionamiento de las herramientas de control del club. El Betis organiza rutas específicas para los ojeadores con objetivos claros en cuanto a la demarcación, así como a la viabilidad económica y contractual. Toda la información se unifica en un archivo Excel que registra a los jugadores considerados interesantes para el club.
En esta base de datos interna se utiliza un código de colores para jerarquizar el nivel de interés sobre cada futbolista evaluado:
El sistema operativo del departamento funciona como una cadena de validación o sistema de alertas sucesivas. Cuando un ojeador destaca a un jugador con la etiqueta verde de "firmar", la alerta se activa inmediatamente dentro de la secretaría técnica. El jugador no se queda con un único criterio; de inmediato, durante la planificación del trabajo semanal, se le asigna su visualización a un segundo ojeador.
Cuando el perfil suma dos, tres o cuatro valoraciones positivas de "firmar", entran en acción los máximos responsables (Fernández, Ladrón de Guevara y Fajardo), quienes observan al futbolista en video y programan viajes para verlo presencialmente. Si las opciones de incorporación son reales y financieramente viables, la secretaría técnica visualiza al jugador.
Un ejemplo fue el seguimiento del defensor Valentín Gómez. La dirección deportiva realizó un análisis individual del central argentino en distintos contextos y partidos. Además del seguimiento por vídeo, el Betis desplazó a Buenos Aires a una delegación compuesta por el jefe de scouting Andrés Fernández, un ojeador y el secretario técnico Álvaro Ladrón de Guevara, con el fin de conocer de primera mano el entorno del futbolista. En este caso particular, se produjo un unánime "100 de firmar" por parte de todos los miembros.
La información se actualiza mensualmente. En el documento de control conviven cientos de nombres que se mueven. Muchos futbolistas, catalogados inicialmente como viables, acaban saliendo de la lista de objetivos porque su rendimiento explota en pocos meses, encareciendo su valor de mercado fuera de los límites del Real Betis.
Ladrón de Guevara calcula que los miembros de la dirección deportiva llegan a tomar entre 200 y 250 vuelos al año, una cifra condicionada por el hecho de que viajar desde Sevilla suele exigir hacer escalas intermedias. El fin último es reducir al mínimo el margen de error..
La organización diaria de los viajes con los ojeadores recae sobre Fernández. El club dispone de un archivo centralizado donde se planifican e incorporan, semana a semana, todas las rutas de viaje de los ojeadores desde el inicio de la temporada en el mes de agosto. El departamento trabaja con las rutas ya definidas para las siguientes dos semanas de manera fija.
La comunicación interna es diaria, cercana y fluida. Los responsables del área interactúan con los scouts en las oficinas del club, independientemente de los informes escritos que estos cargan en la plataforma informática de la dirección deportiva.
"A la vuelta, aparte de que tienen sus descansos y demás, intentamos sentarnos a hablar con ellos para saber cómo ha sido ese viaje. Asegurarnos de que todo haya ido como se esperaba en cuanto a lo que es la organización logística del viaje y, por supuesto, de los partidos que vieron".
En estas reuniones, los directores le preguntan a los ojeadores sobre detalles técnicos específicos de los futbolistas que no siempre quedan plasmados en los informes y las plataformas del club.
Un ejemplo práctico de esta logística ocurrió durante la primera fase del Mundial Sub-20 de Chile en 2025, torneo al cual el Real Betis desplazó simultáneamente a dos scouts del departamento de scouting para hacer una observación presencial. Durante el desarrollo del campeonato, los ojeadores mantuvieron un contacto diario con la central en Sevilla y cargaron sus evaluaciones paulatinamente.
A su regreso a España y tras sus días de descanso, se convocó a los scouts para desgranar toda la información recopilada en Chile. En esta fase final, los ojeadores entregan un informe que incluye:
Este flujo de información garantiza que todos los datos obtenidos en los torneos internacionales queden perfectamente almacenados y organizados en la base de datos del club. Así quedarán disponibles para ser consultados en cualquier ventana de transferencias.
El Departamento de Análisis de Datos y Nuevas Tecnologías Deportivas, bajo la dirección del científico de datos Álvaro Arranz, se ha consolidado como un puente fundamental entre la intuición del fútbol tradicional y el rigor del análisis científico.
En palabras del propio Arranz, la misión principal de su departamento radica en "el aporte de la objetividad a través del análisis de datos". Este enfoque no busca suplantar el criterio de los entrenadores o de los captadores, sino enriquecerlo y contrastarlo con información medible.
En una entrevista con Stats Perform, el analista destacó la coexistencia entre lo cuantitativo y lo cualitativo para apoyar a los analistas en la ciudad deportiva. Por su parte, en la conversación con Marca, Arranz adoptó una postura más categórica sobre la convivencia de metodologías en el fútbol profesional:
"Es un error tomar decisiones sólo mediante la intuición o sólo mediante el dato, debe haber comunión entre ambas partes".
El Betis utiliza los estudios objetivos del departamento para contrastar la información subjetiva diaria generada por el cuerpo técnico en el campo de entrenamiento.
Para profundizar en el rendimiento, el departamento de Arranz no se limita a estadísticas tradicionales. En la entrevista con Marca, el analista detalló que las métricas más valiosas son aquellas que consiguen "diferenciar y aportar valor al análisis realizado", reconociendo que cada estudio requiere variables particulares debido a que "no todos los análisis buscan lo mismo".
Entre el abanico de métricas avanzadas aplicadas en el día a día verdiblanco, destacan:
El proceso analítico del Real Betis cuenta con la integración indisoluble del dato cuantitativo con el soporte audiovisual. La mera acumulación de registros estadísticos carece de utilidad práctica si no se contextualiza. Por ello, el departamento utiliza plataformas que fusionan bases de datos con los clips de vídeo de cada evento técnico-táctico.
Esta combinación tiene un doble propósito:
Arranz, al hablar con Marca, puntualizó en un aspecto clave: el uso del vídeo es la clave para la "creencia en el dato". Al validar visualmente cualquier métrica o reporte generado por el software de análisis, se genera confianza y una aceptación interna inmediata.
Para mantenerse a la vanguardia de las plataformas que usan, los miembros del departamento se reúnen con los principales proveedores globales, evaluando nuevos avances tecnológicos y productos de mercado. Arranz lo explicó:
"Cuando detectamos alguna herramienta diferenciadora y que realmente nos pueda aportar soluciones a nuestro día a día, se estudia su implantación y planteamos su contratación".
En última instancia, el éxito de la estructura verdiblanca reside en comprender que el dato cuantitativo y la intuición humana no son fuerzas opuestas, sino aliadas que deben coexistir en comunión.
Desde la rigurosa planificación que moviliza a sus ojeadores a torneos internacionales, hasta la validación audiovisual de métricas avanzadas como el xG o el PPDA, el club demuestra que cada decisión es el resultado de un filtro científico, financiero y personal.