Los tres extremos hicieron al menos una asistencia en la Copa del Mundo 2026.
La Copa del Mundo de 2026 ha dejado importantes lecciones tácticas sobre cómo la demarcación del extremo dejó de ser un rol homogéneo de velocidad y desborde por la banda. En tres selecciones latinoamericanas se notaron las matices de esta posición.
Aunque México, Paraguay y Brasil compartieron el destino de quedar eliminados en la ronda de octavos de final, las características de los jugadores y las propuestas futbolísticas de sus directores técnicos, Javier Aguirre, Gustavo Alfaro y Carlo Ancelotti, ofrecieron tres interpretaciones distintas del puesto.
El análisis, con base a los datos y las gráficas del Observatorio de Fútbol del CIES, Sofascore y Transfermarkt expone cómo Roberto Alvarado, Matías Galarza y Vinícius Júnior encarnaron, respectivamente, los perfiles del creador, el todoterreno y el finalizador en el máximo escenario del fútbol internacional.
Bajo la dirección técnica de Aguirre, México apostó por una estructura donde Roberto Alvarado se desempeñó exclusivamente como extremo derecho. A sus 27 años, disputó 5 partidos (todos como titular), acumulando 430 minutos (86 minutos por partido).
La influencia de Alvarado en el esquema de Aguirre trascendió la simple ocupación de la banda derecha. Su mapa de calor evidenció una amplia actividad en el carril interior y la zona de gestación del mediocampo, buscando asociarse y construir.
Este comportamiento se vio en el diagrama de sectores, donde destacó en la creación de oportunidades, situándose por encima del promedio global. Asimismo, registró valores sobresalientes en la orquestación y los duelos individuales/regates, mostrando un aporte en la construcción de juego.
A diferencia de un extremo de área, la prioridad de Alvarado fue facilitar el juego colectivo, convirtiéndose en el principal asistente de su equipo con 3 asistencias en el certamen. Sus principales limitaciones físicas y tácticas se ubicaron en las fases de juego aéreo, registrando valores notablemente bajos en los duelos aéreos defensivos y ofensivos en comparación con el promedio global. Su perfil defensivo en el suelo, sin embargo, se mantuvo bastante competitivo y equilibrado.

En Brasil, Carlo Ancelotti buscó maximizar las condiciones de Vinícius Júnior en el último tercio de la cancha. El atacante de 26 años disputó 5 partidos como titular, sumando 441 minutos de juego (88 por encuentro). Al ser extremo izquierdo, con la excepción del duelo de octavos de final ante Noruega, cuando Ancelotti lo alineó como delantero con Matheus Cunha.
El mapa de calor de Vinícius demuestra una concentración absoluta en el último cuarto del sector izquierdo, con incursiones constantes hacia el área penal rival y poca participación en campo propio. En su radar de rendimiento, registró un pico en la finalización, consolidándose como un definidor superior al promedio general. Esta letalidad la complementó con registros destacados en los duelos individuales/regates y la creación de oportunidades.
Este enfoque ofensivo significó una liberación casi total de responsabilidades sin balón. Las métricas de Vinícius en defensa del terreno y defensa aérea son bajas, al igual que su participación en la gestación.
En cambio, su producción ofensiva directa fue la más alta de los tres extremos analizados, con 4 goles y 1 asistencia. Marcó un gol en el empate 1-1 contra Marruecos, firmó un gol y una asistencia en el triunfo 3-0 sobre Haití, y anotó un doblete en el 3-0 frente a Escocia, antes de despedirse del torneo al caer 2-1 contra Noruega.

La Paraguay de Gustavo Alfaro se caracterizó por un bloque sumamente disciplinado y combativo, una propuesta en la que Matías Galarza (24 años) se erigió como una pieza táctica fundamental. Repitió esfuerzos para cubrir zonas, forzó reinicios para el rival, apoyó en la creación de superioridades en defensas, interrumpió el juego del rival y, además, generó profundidad.
Galarza disputó 4 partidos (todos como titular) por un total de 388 minutos. Su promedio de 97 minutos por partido reflejó la alta exigencia física de su rol, incluyendo la prórroga completa de 120 minutos disputada ante Alemania en dieciseisavos. Su mapa de calor es el más imponente en términos de recorrido, dibujando un pasillo continuo que abarca desde el área defensiva propia hasta la línea de fondo contraria.
El perfil estadístico de Galarza es opuesto al de Alvarado y Vinícius. Su atributo más destacado es la defensa del terreno, complementado por un desempeño muy sólido en la defensa aérea. En contraste, sus métricas de ataque directo (duelos, creación de oportunidades y finalización) se mantienen en la media o ligeramente por debajo.
Sin embargo, esta naturaleza defensiva no le impidió ser determinante en el marcador, aportando 2 goles vitales en el torneo: abrió la cuenta a los 2 minutos en la victoria 1-0 sobre Turquía y asistió ante Alemania, permitiendo que Paraguay definiera y avanzara en la tanda de penales (4-5), antes de caer 1-0 en los octavosde final ante Francia.

El análisis cruzado de los tres futbolistas permite identificar puntos de encuentro y divergencias en el plano táctico:
Puntos de encuentro:
Puntos de quiebre:
En conclusión, el Mundial 2026 evidenció que los costados de la cancha pueden ser ocupados por perfiles diferentes. Desde el fútbol de control y pase de Alvarado, pasando por la electricidad individual y de área de Vinícius, hasta el despliegue combativo y de equilibrio de Galarza, el extremo moderno sigue mutando para potenciar las pizarras de cada entrenador.