Un año menos de contrato puede reducir hasta 29 % el valor de un jugador.
Cada vez que se abre el mercado de fichajes, escuchamos cifras millonarias que los clubes pagan por llevarse a una nueva estrella. Para muchas personas, estos precios pueden parecer aleatorios, o fruto de los rumores y la especulación. Ahora bien, la realidad es que el mercado sigue una lógica que puede medirse matemáticamente.
Para entender cómo se definen estos valores, un grupo de investigadores analizó más de 8.300 transferencias reales que ocurrieron en todo el mundo a lo largo de 10 años (entre 2014 y 2024). Con esa información, crearon lo que en el análisis de datos se conoce como un modelo de regresión lineal múltiple.
A continuación, te explicamos cómo el Observatorio de Fútbol del CIES utiliza su procedimiento para etiquetar el precio de un jugador. Tanto la investigación “Equipos mejor valorados: tres favoritos principales” como el modelo estadístico, fueron elaborados por Raffaele Poli, Roger Besson y Loïc Ravenel.
Imagina que quieres adivinar el precio de una casa. Sabes que el precio dependerá del número de habitaciones, los metros cuadrados, la ubicación y si tiene piscina o no. En el análisis de datos, un modelo de regresión lineal funciona exactamente igual, pero como si fuera una gran calculadora o una receta de cocina.
Tomas el resultado que quieres adivinar (el precio del jugador) y alimentas la calculadora con diferentes características (edad, goles, años de contrato, etc.). El modelo analiza miles de casos pasados y descubre qué peso o importancia tiene cada ingrediente para calcular el precio final.
Para que esta fórmula funcione, los analistas descubrieron que hay variables específicas. Estos son los factores principales que utiliza el modelo:
1. La duración del contrato: Es una de las reglas más importantes. Si a un jugador le quedan muchos años de contrato con su club actual, el equipo que quiera comprarlo tendrá que pagar mucho más. Por el contrario, si su contrato está a punto de terminar, su valor en el mercado cae, ya que pronto podría irse gratis.
2. La edad del jugador: En el fútbol, la juventud es oro. El modelo demuestra que, a igualdad de condiciones, un jugador más joven vale más que uno mayor, ya que tiene un potencial a largo plazo y mayor valor de reventa. Por ejemplo, la diferencia de cinco años entre dos jugadores idénticos puede hacer que el mayor valga 44 % menos.
3. La posición en el campo: No todos los roles se pagan igual. El modelo identificó que los delanteros centros son los jugadores más caros del mercado. En contraste, los defensores laterales suelen tener un valor promedio un 16 % más bajo que los delanteros.
4. El rendimiento reciente: La memoria en el fútbol es corta. El modelo estadístico le da más importancia a lo que hizo el jugador en los últimos 365 días. Los datos que alimentan la fórmula incluyen:
5. El poder económico de quien compra: El valor de la transferencia también depende de quién está comprando. El modelo refleja que el poder adquisitivo del club de destino (el que ficha) tiene un peso enorme a la hora de inflar el precio final en las negociaciones.
Son los doce jugadores más valiosos por cada país que disputó el Mundial 2026.
Brasil y Argentina se consolidan como las selecciones americanas de mayor valor total, con estimaciones de 821 y 764 millones de euros respectivamente. Debido a la alta cotización general de sus jugadores, la dependencia financiera de una sola figura es baja. Rayan Vitor representa 12,2 % del valor total de Brasil, mientras que Julián Álvarez es el 14,3 % de la selección argentina.
Esto es un indicador de plantillas profundas, equilibradas y repletas de talento cotizado en la élite mundial. Un fenómeno similar se observa en potencias de Norteamérica como Estados Unidos (389 millones de euros en total), donde Malik Tillman concentra el 12,9 % del valor del equipo, y México (190 millones de euros), donde Armando González representa el 11,7 %.
En un segundo bloque, encontramos selecciones que exhiben una concentración financiera alta en torno a una figura. El caso más extremo del continente es el de Paraguay, valorado en 226 millones de euros; su mediocampista Diego Gómez acumula 36,4 % de la cotización total del equipo.
Este patrón se repite en plantillas como Uruguay, donde Federico Valverde representa el 24,1 % de los 314 millones totales. También en Colombia con Luis Díaz, abarcando el 23.5 % de 343 millones, y Ecuador con Moisés Caicedo, sosteniendo el 20,9 % de los 444 millones globales.
Países como Paraguay, Uruguay, Colombia y Ecuador desarrollaron talentos individuales de clase mundial que elevan el valor de la plantilla. No obstante, la brecha de valoración entre estos futbolistas y el resto de sus compañeros es alta: entre el 20 % y casi el 37 % del valor del equipo.
En Norteamérica, Canadá refleja un comportamiento idéntico, ya que los 50 millones de Jonathan David equivalen al 22,2 % de los 226 millones que vale su selección.
Finalmente, las selecciones de Centroamérica y el Caribe muestran los valores agregados más modestos del continente. Haití suma 34 millones de euros en total, con Wilson Isidor acaparando un 29,7 % de dicha cifra. Por su parte, Panamá y Curazao presentan cotizaciones totales de 32 y 18 millones de euros, respectivamente. En estos conjuntos, José Córdoba conforma el 17,4 % de los panameños y Armando Obispo el 18,7 % de los curazoleños.