Los roles del Pulga en Colón

De hecho, el enganche solo tiene dos tareas sin balón: sumarse a la presión...

April 7, 2021

Los de Eduardo Domínguez son la sorpresa del campeonato. Es normal que en Argentina se hable más del duopolio que tienen River y Boca. Y así pasa desapercibido un equipo que viene trabajando bien desde hace tiempo y no cuenta con el reconocimiento pertinente. El joven pero experimentado entrenador quiere un sistema que siempre tenga más hombres detrás de la línea del balón. Por eso elige un modelo del ataques verticales, que no juego directo, para aprovechar al máximo los pivoteos de Nicolás Leguizamón.

Lo cierto es que Domínguez puso empeño en seguir generando peligro. Según la plataforma de análisis de datos rusa InStat Scout, los santafecinos –hasta la octava fecha– son el segundo que más ocasiones de peligro crea (siete por partido, superado por las ocho que promedia el River de Gallardo). También son líderes en el registros de más pases clave por partido y en remates al arco.

Sentarse a ver los partidos de Colón no significa que estaremos ante un conjunto dominador que va llevando el juego al área rival y somete por mucho tiempo al rival. Ceden la iniciativa. Juegan con el desgaste rival y el reloj. Este deporte tiene 90 minutos y muchos detalles. Hay equipos que se están defendiendo mientras tienen el balón, pero Colón es de los que ya está atacando cuando no lo tiene.

Lo que sí es posible ver es a un jugador que tiene tiempo haciendo maravillas en el interior de la República Argentina y que cumple con todo lo que debe hacer un enganche en un partido: Luis Miguel Rodríguez.

Se ha hablado de que el número diez (por demarcación) es la posición que menos cabida tiene el fútbol moderno. Sea cierto o no, los fundamentos por demarcación de posición no han cambiado. Ciertamente, un volante ofensivo por dentro tiene que contar con mayor libertad que un lateral, defensa central o delantero, que son lo que más conceptos deben dominar en su juego.

De hecho, el enganche solo tiene dos tareas sin balón: sumarse a la presión alta o mixta junto a uno o dos puntas para entorpecer salida rival e incrustarse en la línea de volantes para cerrar espacios en la presión. Labores que el Pulga y cualquier bípedo puede cumplir. Este ahorro de energías le sirve para activarse mejor con balón.

Con balón es donde aparece el futbolista diferencial que merece el reconocimiento de un país cuna de los mejores enganches de la historia y que por no jugar en un grande dista de darle justa apreciación.

Quizá la labor más importante de un 10 es reconocer espacios entre los miembros de la línea defensiva rival. Estos aparecen cuando el delantero centro y los extremos hacen un trabajo de arrastre que termina abriendo un boquete en la zaga. Y Pulga tiene la capacidad de anticiparse a que exista el espacio para empezar a ir por él, sea conduciendo, con pase filtrado o con amagos. Como no puede hacer sprints cada 5 minutos, la velocidad la lleva en la mente, anticipándose al juego.

Los espacios en la zaga también los puede crear amagando con pasar por un espacio entre zagueros y pasando hacia donde se creó el boquete. Obviamente es él quien recibe de vez en cuando en situación óptima para rematar y anota goles antológicos.

Quizá el concepto más impopular de los "10" es el de desmontarse. Algunos profesionales de la palabra critican algunos homólogos del Pulga porque “se desaparecen” durante el partido. Aquí la relación objeto sujeto habla más del comentarista que del jugador. Normalmente el Pulga no puede estar en la zona activa del balón, por eso se sale de donde pueda ser interceptado o presionado para esperar libre un balón provechoso. Que luego este no llegue a destino es perfectamente posible y que esta dinámica se repita varias veces es completamente normal. Pero una vez que llega, se le ilumina el rostro al relator por semejante “aparición”.

Ciertamente el Pulga es de los que se frena una vez que parte el centro para recibir un rebote en la frontal del área y es de los que aparece como llegados de segunda línea si la jugada fue muy vertical. Pero lo más interesante de su juego son los roles que cumple de otras demarcaciones.

Y sí, el fútbol tiene tareas para cada posición. Lo que no quiere decir que un enganche no pueda hacer de extremo si la jugada lo demanda, o de delantero, o de interior o de mediocentro. Y Rodríguez enriquece su juego dominando conceptos de otras.

Ya como volante central es un claro iniciador de ataques posiciones con vértigo y contragolpes con su curado pase tenso. Ya luego se suma si el progreso lo permite como llegados, dinamizando lo más posible la acción con balón del equipo, que no suele durar mucho antes de finalizar.

Estas caídas a banda las podría hacer un "9" para dar profundidad a un ataque, pero dado que Colón no suma muchos efectivos cerca del área rival obliga a la versatilidad posicional de Luis Miguel. Es difícil no advertir lo vistoso de su juego.

Los roles del Pulga en Colón

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