Cinco claves del Lanús de Luis Zubeldia

Luis Zubeldía empezaría a modificar su 4-3-3...

January 21, 2021

El inicio de la eliminatoria contra Independiente (cuartos de final), Luis Zubeldía empezaría a modificar su 4-3-3 con Lucas Vera como interior de posesión y dibujaría un 4-4-2 con Pedro de la Vega –y luego Franco Orozco–acompañando a Sand. Luego, para la vuelta, al “9” lo acompañaría Nicolás Orsini y a partir de ahí el conjunto de Lanús cambiaría un poco su intención: cerrar e incomodar con su bloque defensivo y ser más directo en fase ofensiva. Algo que ya estaba mostrando contra São Paulo y/o Bolívar, aunque con falta de agresividad sin balón en los últimos metros, pero afirmaría ante Vélez.

Organización ofensiva

Zubeldía le da importancia a las bandas; a partir de ese detalle, y depende del sistema, busca organizar ciertas piezas para avanzar y/o profundizar, ya que la intención principal es crear triángulos en cada pasillo de afuera, ya sea entre el interior, lateral y extremo en el 4-3-3, o entre uno de los atacantes, el volante externo y el lateral en el 4-4-2.

Ahora bien, con ambos sistemas hay un detalle que no cambia: amplitud de los centrales y el mediocentro (Facundo Quignon) entre ambos en la primera línea de construcción, y los laterales tomando altura. Luego puede variar tanto por el sistema como por el contexto, ya que tanto el extremo como el lateral pueden aparecer por dentro, como también el interior (4-3-3) o uno de los atacantes (4-4-2) puede aparecer de la banda. Zubeldía demanda cierto intercambio de alturas y pasillos para que su conjunto no sea predecible.

Plan para avanzar

Lanús puede simplificar su manera de avanzar siendo un equipo más directo con el 4-4-2, sobre todo cuando no está Lucas Vera dentro del campo, ya sea para presionar el segundo balón como también al ser más vertical e intentar atacar la espalda de la línea defensiva (avanzar-profundizar).

En este tipo de escenarios pueden llegar a sufrir cuando se le exige un gran compromiso en fase defensiva a sus 10 futbolistas, porque el “9” (Sand) puede quedar alejado de la situación, siendo complicado –en ocasiones– ofrecerle ventajas con el pase.

Aunque también puede organizarse en un 2-3-5, 3-2-5 u otras variantes y así construir el ataque desde la primera línea. Sin ser directos, sino circulando con calma, utilizando el ancho de la cancha y buscando atraer rivales para liberar espacios. Por ejemplo, el otro volante central (Tomás Belmonte) se puede aproximar a la base de la jugada para apoyar.

Plan para profundizar

Uno de los escenarios en donde el conjunto granate intenta de manera más constante profundizar es a partir del pase profundo a espaldas de la defensa rival, ya sea para buscar soluciones en ataque posicional como también en búsqueda de atacar rápido las zonas libres que deja el rival en una transición. Por ejemplo, el envío largo de Pedro de la Vega hacia la diagonal de Nicolás Orsini parece ser un automatismo ofensivo de Zubeldía.

Esa búsqueda de atacar la espalda de la defensa rival se puede observar en el desdoble lateral, ya que en el costado pueden fijar y acumular para luego intentar girar rápido hacia el lado débil (mantienen un hombre en esa zona para finalizar) o también puede aparecer de sorpresa y así agrupar futbolistas en el área. Tomás Belmonte, por ejemplo, está teniendo un rol cercano al de activarse desde la segunda línea a la zona de definición.

Coordinación defensiva

El técnico argentino varía la altura del bloque dependiendo del contexto y del rival, pero cuando le toca incomodar la salida del balón, puede modificar –en determinadas acciones–el 4-4-2 en un 4-3-1-2 con Tomás Belmonte como volante central más adelantado para tapar al mediocentro rival; mientras los volantes externos están atentos entre adentro (siendo una marca más al espacio con el objetivo de apoyar a Facundo Quignon) y afuera (siendo una marca más al hombre, ya que la intención es fijar e incomodar a los laterales). Si el sistema es 4-3-3, los interiores pueden saltar a la altura del “9” (más arriba –en ocasiones– que los extremos).

Pero Zubeldía en las últimas dos eliminatorias de la Copa Sudamericana ha impuesto un bloque que prioriza el esperar al contrario y así taparle líneas de pase, en donde puede elevar la altura de la presión tanto en el saque de meta como también cuando el adversario tarda en encontrar soluciones para avanzar.

Se evidencia que Lanús es un conjunto que ofrece marcas personales a cada uno de sus futbolistas, sobre todo dependiendo del contexto (campo rival o propio campo), ya que, por ejemplo, en ocasiones los extremos pueden quedar a la altura de la línea defensiva al perseguir al lateral adversario, como también se llegan a observar coberturas de manera automatizada en ciertos escenarios, como el mediocentro tapando la espalda de su laterales porque su marca realiza un movimiento de ruptura hacia esa zona.

El bloque defensivo de Lanús exige muchísima atención, coordinación y timing, en parte porque en defensa posicional buscan orientar la circulación contraria hacia afuera para acumular futbolistas en esa zona (incomodar-limitar); así que, en un 4-4-2, el volante central del lado débil se desplaza hacia el lado fuerte para agrupar y apoyar, pero si el conjunto adversario logra girar, queda un espacio libre por explotar.

Ante ese espacio por dentro, Zubeldía exige que el central del lado débil posicione su cuerpo hacia adelante en caso de que tenga que saltar hacia el anticipo. Aunque, si el equipo contrario no logra girar, tanto el volante central y el central del lado fuerte deben posicionar su cuerpo hacia la espalda del lateral de ese costado en caso que busquen algún pase en profundidad (cobertura). O también puede acumular gente en el área para despejar algún centro lateral rival.  

Comportamiento tras pérdida

En fase defensiva, Lanús es un equipo que está diseñado para realizar coberturas en determinados contextos, tanto en esa búsqueda de elevar la presión como al acumular futbolistas por fuera para incomodar-limitar en el lado fuerte. Es decir, se exige cierto nivel de atención y timing para conseguir que el rival no encuentre ventajas.

Pero tras pérdida pueden tener un comportamiento irregular, ya que la intención principal es un acoso intenso hacia el nuevo poseedor del balón en búsqueda de recuperar rápido el esférico; así que este detalle puede ocasionar tanto una recuperación para atacar de manera vertical o pausar hacia atrás para organizarse (depende de la zona del campo), como también problemas en fase defensiva.

Lanús, tras pérdida, sufre cuando el rival es directo tras conseguir de nuevo la posesión, porque queda un espacio entre la línea defensiva y la del medio, en donde pueden llegar a perder segundos balones o también pueden tener problemas en el pasillo exterior (laterales retrocediendo). Aunque, lo positivo en este escenario, es la capacidad de compromiso de cada futbolista de Lanús para intentar recuperar su zona lo más rápido posible.  

Cinco claves del Lanús de Luis Zubeldia

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