La Venezuela de Peseiro empieza a caminar

Jose Peseiro luego del partido contra Colombia, encontró una solución ante Pa...

November 18, 2020

Jose Peseiro luego del partido contra Colombia, encontró una solución ante Paraguay: resistir en un bloque medio-bajo, gestionar la fase ofensiva a partir de transitar rápido (en búsqueda de atacar zonas libres o instalarse en campo contrario para después controlar la circulación) y también impactar con las acciones a balón parado (ABP). Y ante Brasil y Chile, Venezuela ofreció una imagen positiva de cara al futuro de las Eliminatorias.

El bloque medio-bajo de Venezuela tiene ciertos detalles definidos y dentro de ellos presenta como prioridad tapar los espacios entre líneas, es decir, el equipo contrario puede tener futbolistas “libres” –pero fijados– en la base de la jugada o por fuera, sin embargo, a espaldas del medio venezolano, el espacio-tiempo de recepción y/o radio de acción del adversario debe ser muy mínimo, con la intención de obligarlo a retrasar o arriesgar con alguna toma de decisión.

Contra Brasil, Venezuela se adaptó un poco a la estructura ofensiva del conjunto brasileño: 2-3-5. Así que Machís prácticamente actuó de carrilero al fijar a Lodi (amplitud como extremo), Junior Moreno rotaba entre marcar a Douglas Luiz en la base (intercambiando en ocasiones también con Machís), pero le daba prioridad al tapar a Firmino entre líneas; mientras que Soteldo no tenía que retrasar tanto su zona al cubrir a Danilo (más en la base que ofreciendo altura por el sistema) y Cristian Cásseres Jr. fijaba a Éverton Ribeiro. Asimismo, se evidenciaría una inteligencia en el intercambio de marcas, porque, por ejemplo, Rincón entendería cuándo saltar hacia Allan y también al marcar a Firmino cuando Junior Moreno saltaba hacia Douglas Luiz.

La intención sería evitar que Éverton Ribeiro y Firmino recibiesen en espacio-tiempo y/o de cara a la portería de Fariñez; pero al mismo tiempo se buscaba que el bloque no quedase tan atrás, así que los extremos e interiores rotaban la marca entre la base y el pasillo de afuera para incomodar la búsqueda de avanzar-profundizar de Brasil. Eso sí, en el segundo tiempo, Venezuela sufriría, ya que con la entrada de Lucas Paquetá, Junior Moreno tendría que fijarlo y liberar a Firmino, dejando un 2 vs. 2 con los centrales de Venezuela.

Ante Chile, ocurriría prácticamente lo mismo, ya que la intención principal sería tapar la zona entre líneas, que la ocuparía en el primer tiempo por Alexis Sánchez (dentro de un 4-4-2, donde estaba liberado), así que su marca personal sería Junior Moreno, quien tendría que intercambiar el marcar al hombre (encima de Alexis) y al espacio (cubrir su zona).

Cásseres Jr. taparía la zona del interior izquierdo, fijando a Erick Pulgar; mientras que Yangel Herrera se ocuparía de Arturo Vidal, con la intención de no dejarlos recibir de cara a la portería de Fariñez. Sin embargo, el futbolista de New York Red Bulls se ocuparía más de fijar que marcar al hombre para poder cubrir su zona, porque en varias ocasiones Alexis lograba arrastrar a Junior Moreno y el “17” de Venezuela tendría que cubrir ese espacio (cobertura por dentro).

En el segundo tiempo, Chile cambiaría, ya que soltaría a Erick Pulgar en la base (dándole una mayor responsabilidad a Rondón), Claudio Baeza aparecería de interior izquierdo (fijado primero por Yangel Herrera, luego por Cásseres Jr. y por último por Junior Moreno al cambiar al 4-2-3-1) y Arturo Vidal de interior derecho (fijado primero por Cásseres Jr. y luego por Yangel Herrera), pero éste último, tendría cierta libertad para actuar en la base porque la intención principal sería tapar a Alexis Sánchez entre líneas.

Así que, salvo algunas acciones fuera de contexto, Venezuela se consolidaría con el triángulo de adentro (4-3-3), logrando anular e incomodar el juego entre líneas de Brasil y Chile. Ahora bien, los problemas en fase defensiva vendrían en el pasillo de afuera, en la coordinación entre cobertura y permuta, y también ante los centros laterales.

En el pasillo de afuera el problema vendría tanto al cubrir la espalda del lateral del lado débil, ya que, ante el cambio de orientación o algún centro lateral, los rivales podían conseguir espacios, y también en el timing al anticipar, sobre todo a partir de Luis Mago, que en varias ocasiones lograría ganar sus duelos, pero en los dos goles que recibiría Venezuela contra Brasil y Chile, se observaría un espacio en su zona que le permitiría al conjunto adversario avanzar para profundizar.

Los problemas de coordinación de cobertura y/o permuta se observarían sobre todo cuando los centrales tenían que salir para cubrir el espacio lateral, ya que se evidenciaría cierta falta de agilidad del bloque de Venezuela para corregir rápido ese fallo; por ejemplo, en el gol de Brasil, la permuta de Luis Mago sobre la zona de Wilker Ángel es lenta, dejando en espacio-tiempo a Firmino, además de que ninguno de los tres hombres del medio llegaría para lanzar la cobertura en el sector del central (Tomás Rincón alejado).

En fase ofensiva, el plan se basaría más en transitar tras recuperar y en el juego directo (aprovechando el juego de espaldas de Rondón) que en buscar un control de la circulación desde la primera línea. Y en este contexto destacarían ciertos nombres, como Darwin Machís, Yangel Herrera y Yeferson Soteldo.

Los dos extremos (Machís y Soteldo) serían importantes al ofrecer soluciones en espacios reducidos, ya sea tanto en el 1 vs. 1 en la banda para profundizar, pero sobre todo para iniciar la transición al imponerse en conducción y/o regate (en el 1 vs. 1) o también con algún pase. Mientras que Yangel Herrera le ofrecería a Venezuela un detalle que no tendrían ante Brasil: la capacidad de poder alargar los ataques a partir de su atracción, pausa y engaño corporal con el objetivo de encontrar ventajas individuales y/o colectivas, entendiendo así cuándo acelerar (lanzar) y cuándo ralentizar. Además, los tres entenderían cómo posicionar su cuerpo en búsqueda de ganar alguna falta o generarse alguna ventaja.

Contra Brasil, Venezuela tendría problemas para encontrar soluciones al avanzar, tanto por la falta de Yangel Herrera como también por la buena presión tras pérdida del conjunto rival, que podrían causar faltas a favor del seleccionado venezolano o pérdidas. No habría automatismos que acompañasen a los tres de arriba ni para pausar la posesión.

Ante Chile, sí se observaría una mayor capacidad de gestión del balón para ofrecer un mayor control del esférico (ingreso de Yangel), en parte por las fallas de coordinación del rival en la presión (ya sea tras pérdida como en la construcción de Venezuela desde la primera línea) pero le costaría al seleccionado venezolano encontrar soluciones en posicional. Tanto por un tema de automatismos como también por una falta de mayor creatividad y agilidad de ciertos futbolistas al circular para acompañar a Darwin Machís, Yangel Herrera, Savarino o Cásseres Jr, en la búsqueda de avanzar y/o profundizar con ventajas.

De igual manera, Venezuela encontró ciertas variantes con Cásseres Jr. (moviendo de lado a lado o verticalizando tras recuperar y en posicional) y con algunos apoyos de Rondón, sobre todo cuando los extremos y/o Yangel Herrera estaban próximos a él. También en algunos instantes con Junior Moreno (verticalizando tras recuperación o apoyando al mover de lado a lado con el control), a pesar de que bajo presión le faltó más dinamismo.

Entre otros detalles, el ingreso de Yangel Herrera le permite a Venezuela ofrecerle una compañía por dentro a Salomón Rondón, ya sea para combatir el juego directo u otra opción ante algún centro lateral (el del Granada llega muy bien desde la segunda línea). Además, el plan inicial de Peseiro, le ofrece muchísimo desgaste, sobre todo a los tres centrocampistas; por ahora el técnico portugués ha buscado solucionar al cambiar a un 4-2-3-1: ante Brasil no logra hacer el ingreso de Añor por un error de comunicación (búsqueda de atacar por el resultado en contra) y contra Chile posiciona a Otero de “10” para acompañar al “9” y también para contrarrestar al triángulo en el medio de Chile.

Venezuela ha crecido a nivel colectivo, sobre todo a partir de la estructura en el bloque medio-bajo, donde va a tener que corregir ciertos detalles de coordinación al cubrir por fuera y el centro lateral. Eso sí, todavía debe crecer en fase ofensiva por cierta falta de automatismos para encontrar mayores ventajas tras recuperar como también al conseguir el control del balón (posicional). Pero hay un avance con respecto a las primeras dos jornadas.

Analista Táctico
de Fútbol

Dictado por: Leandro Aendolara
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