Jefferson Savarino: más allá de su regate

Desde su época en Venezuela con el Zulia, Savarino ha demostrado ser...

February 15, 2021

“Categorizar”, según la RAE (Real Academia Española), significa “organizar o clasificar por categorías”. Es decir, en el mundo del fútbol pudiésemos estar hablando de darle una categoría o rol determinado a un futbolista. Y a veces es un error “encasillarlo” en una manera de jugar. Por ejemplo, con Jefferson Savarino pasa mucho que se le llega a catalogar como un extremo de pie natural con un buen regate para encarar. Pero es un jugador que ofrece más allá eso, debido a su capacidad creativa y su toma de decisión.

Desde su época en Venezuela con el Zulia, Savarino ha demostrado ser un futbolista con capacidad asociativa para relacionarse con el carril central, que, en sus años en Estados Unidos y –sobre todo– en los últimos meses con Jorge Sampaoli en Atlético Mineiro, ha ganado una mayor pausa y engaño corporal para ofrecer más ventajas a partir de su pase en distintas alturas, pasillos y/o contextos. Siendo un extremo que puede mezclar esos detalles con su potencia para encarar y profundizar a partir de su conducción y su regate.

Ahora bien, uno de los detalles que más tenía que potenciar y que con Sampaoli ha llegado a pulir, es su toma de decisión en los últimos metros con su pase, porque a día de hoy Savarino es un futbolista que puede aprovechar su engaño corporal y su regate para cambiar la dirección de la acción y no apresurar un pase en profundidad, sino retroceder o buscar algún compañero en el pasillo central para así girar el bloque contrario.

Su creatividad es un detalle importante, porque puede relacionarse en distintas alturas. No siempre es preciso, sobre todo cuando busca un compañero en zona de finalización (envío a espaldas de la defensa contraria o algún centro lateral, en donde de manera constante busca el segundo palo, buscando atacar el lado ciego del defensor contrario), pero su mente le propone ofrecer algo distinto a su equipo a partir de su repertorio.

Es decir, es un extremo que tiene la capacidad para regatear y para agrupar rivales (ha ganado calma para darle pausa a la jugada), pero no solo aprovecha esos detalles para el desequilibrio en pro de profundizar sino también para activar zonas libres con su conducción y/o pase. Siendo un futbolista que tanto en su banda natural (con Sampaoli ha tenido un rol en donde ofrece amplitud constante) como en izquierda (donde participa más entre líneas) puede ofrecer soluciones en la gestación, tanto en la salida de balón como instalados en campo rival, durante una transición y además está ofreciendo una mejoría en la finalización, porque no entra en desesperación, sino que busca ofrecerle sentido a sus elecciones y así intentar mejorar la dirección de una jugada o darle un plus de creatividad al intentar algo distinto.

Además de ser un futbolista que puede participar con balón; también es bastante valioso sin él, tanto por su básico entendimiento sobre dónde posicionarse según su rol, siendo influyente en distintas alturas y pasillos, como también su capacidad para ofrecer opciones después de soltar el balón o en profundidad, sobre todo desde el lado débil.

El detalle está en que no solo entra en contacto con el balón pidiéndolo al pie, sino también al espacio, ofreciendo profundidad y soluciones en ataque posicional y también en alguna transición rápida. Priorizando el atacar el lado ciego del marcador que fija; precisamente logra hacer bastante daño desde el lado débil, ya sea atacando la zona del “9” o la zona del segundo palo.

Asimismo, a partir de su movilidad puede atraer para liberar espacios, siendo importante su desplazamiento de afuera hacia adentro o viceversa, llegando a generar zonas libres para sus compañeros. Esto parte de la idea de fijar a un rival y así liberarle un carril a algún futbolista de su equipo, ya sea para la proyección del lateral, la activación del hombre libre del interior o delantero, o también para liberarse de su marca y entrar en contacto con la circulación.

Dentro de su conducta sin balón, está el contacto cuerpo a cuerpo, el cual debe potenciar, sobre todo en el timing para realizar el braceo en búsqueda de protegerse de la llegada del contrario en el lado ciego y a partir de ahí ofrecerse una ventaja. Es un poco irregular en este escenario, ya que en ocasiones puede salir con comodidad, mientras en otras puede ser impreciso al acelerarse o le pueden anticipar el esférico.

Luego, en fase defensiva, es un futbolista que destaca a partir de su disciplina táctica, porque logra acompañar al bloque, tanto en defensa posicional, al presionar la primera línea de construcción adversaria o en transición ataque-defensa, llegando a incomodar a través de su agresividad-intensidad al ir hacia un contrario.

Pero tiene ciertos problemas en el timing en acciones divididas, en parte por no ser un futbolista atrevido al meter el pie para quitarle el esférico al adversario; lo hace ocasionalmente, cuando está muy seguro. Es un futbolista que prioriza el incomodar a partir de su posicionamiento corporal y de su disciplina táctica para anticipar (cubriendo su zona) en su búsqueda de recuperar.

Al final Jefferson Savarino es un futbolista que todavía debe ganar cierto sentido en una que otra toma de decisión al combinarse, porque busca arriesgarse para acelerar la acción o para hacer algo distinto; pero está ganando una mayor pausa para ofrecer más coherencia a partir de su creatividad. Pero, más allá de ser un extremo con regate, es un jugador con capacidad asociativa para ofrecer soluciones en la gestación y en la finalización.

Jefferson Savarino: más allá de su regate

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