La elegancia de Emiliano Martínez

Emiliano Martínez parte como volante central dentro del esquema...

February 22, 2021

El salto de categorías juveniles a Primera puede ocasionar que algunos futbolistas tengan que adaptarse a circunstancias que los lleven a reconvertir su posición, como es el caso de Emiliano Martínez, quien en sus inicios jugaba como mediapunta o volante ofensivo, como contó Sebastián Taramasco, Coordinador de las Divisiones Formativas del Club Nacional, en Referí.

Emiliano Martínez parte como volante central dentro del esquema utilizado por el entrenador de Nacional, Jorge Giordano, formando un doble pivote con el compañero de turno (puede ser Gabriel Neves, Rafael García o Felipe Carballo). A partir de ahí busca incrustarse en el primer eslabón en zona de iniciación junto a los centrales.

No es un jugador que destaque por su creatividad al pasar el balón, pero entiende hacia dónde debe ir la pelota y puede resolver con pases horizontales hacia los laterales (quienes cogen altura en el terreno), o puede optar por jugar en corto con Neves para que este arriesgue un poco más con su pase para avanzar. Eso sí, hay un movimiento mecanizado para conseguir verticalizar, y es que Gonzalo Bergessio desciende unos metros para recibir de espaldas y apoyarse con los interiores. En ese caso, consigue romper líneas con su pase a ras de suelo hacia el delantero. Además, en ataque posicional prioriza mantener la circulación de balón para mover de lado a lado y así atraer al bloque rival. La intención suele ser encontrar a un compañero en ventaja en zonas laterales.

Ahora bien, cuando se ve obligado a lanzar en largo se denota uno de sus aspectos a mejorar: la precisión en la entrega cuando el posible receptor se encuentra alejado. Los envíos largos no son la especialidad del centrocampista uruguayo, ya que no siempre logra ofrecerles ventajas a sus compañeros, sobre todo por un tema de precisión.

Sin embargo, hay una virtud que tiene que le permite tener más opciones a la hora de verse presionado en fase de salida de balón. Su zancada y potencia le permiten salir de situaciones incómodas en las que se vea forzado por un rival. La forma en que posiciona el cuerpo, utilizando el torso para aguantar embestidas y dando paso largos y firmes sin perder el control del balón posibilitan que el volante central mantenga la posesión de la pelota en este tipo de acciones.

La conducción de balón en velocidad es otra de sus aptitudes. La estabilidad y equilibrio que demuestra en estas jugadas son las razones principales por las que consigue evadir rivales, además de que cuenta con un regate corto que le permite eludir jugadores mientras se encuentra en carrera. Tras recuperación busca avanzar metros en transición a través de esta conducción, con la intención de tomar al rival mal parado y conseguir progresar sin tanta elaboración de juego.

Dentro del bloque medio que suele plantar Nacional ante sus rivales, demuestra un gran nivel de atención: siempre en vigilancia para limitar líneas de pase o también al saltar hacia el contrario si alguna entrega consigue penetrar la primera línea de presión, mostrando agresividad hacia el rival con la intención de incomodarlo.

Protege bien su zona, pero en la presión alta al desplazarse hacia un rival, bien sea vertical o lateralmente para buscar interceptar, puede fallar y originar faltas imprudentes que le propicien una amonestación con tarjeta. Esto se debe a la agresividad que le imprime a la marca. Depende también de cómo el rival controla su lado ciego.

Presenta una gran lectura del juego para saber en dónde posicionarse para una posible intercepción de balón. Tiene un correcto timing al meter la pierna para evitar que la jugada rival siga avanzando en espacios reducidos y en estático. En caso de verse superado o regateado por un atacante rival, tiene la capacidad de recomponerse y de llegar a incomodar nuevamente gracias a su larga zancada y velocidad.

Suele estar atento para realizar coberturas sobre su sector derecho, específicamente al lateral Armando Méndez, quien suele presionar y dejar un espacio a su espalda. Puede realizar esta acción porque Martínez lo respalda al desplazarse hacia su puesto, tomando así al contrario que busca atacar esa zona descubierta. Lo mismo ocurre con los centrales. Si alguno abandona su zona, rápidamente el volante central uruguayo se encarga de relevar su posición.

Emi Martínez, pese a su corta edad (cat. 1999) demuestra una inteligencia posicional superior a la de sus rivales para interceptar balones e incomodar, además de caracterizarse por esa calma y elegancia que transmite a la hora de salir de la presión rival con su potente zancada.

La elegancia de Emiliano Martínez

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