Fabinho como solución

Existen futbolistas que tienen la habilidad de ser parches...

April 3, 2021

Existen futbolistas que tienen la habilidad de ser parches en el momento que su estratega lo necesite, ya sea por lesiones o por diferentes motivos. Fabinho es uno de ellos, ya que durante su carrera ha jugado en distintas posiciones y roles, lo que le permite auxiliar a sus entrenadores en caso de que lo necesiten. Pero es importante resaltar que por más que la pieza auxiliar lo haga bien, es muy complicado que el sistema sea el mismo, por muchas curas u otras cosas que se pongan para tapar ese “agujero” (problema).

La plaga de lesiones que ha experimentado el Liverpool en la 2020-21 han sido suficientes motivos para que Jürgen Klopp tuviera que ingeniárselas y buscar respuestas, sobre todo ante la situación de tener en muchísimas situaciones a todos sus centrales –nominales– lesionados. Y una de las soluciones sería Fabinho, el cual ya había vivido esa situación en Anfield, como por ejemplo en la UEFA Champions League de la 2018-19 contra el Bayern de Múnich en el partido de ida; la diferencia en la actualidad es que ahora no es por un caso puntual, sino que por varios casos puntuales se ha tenido que convertir en el dueño y líder de la defensa.

Siendo un futbolista que ofrece en la línea defensiva algo distinto a lo que aporta en la mitad del campo, lo que origina un cambio en ciertos comportamientos de manera bestial. El brasileño como pivote beneficia al Liverpool, por el hecho de que, más allá de estar en su posición natural, da soporte a la presión que ejercen los compañeros que se posicionan delante de él, ejecutando un rol importante por medio de sus acosos tras pérdida, correcciones, vigilancias e intensidad en el segundo balón, demostrando su gran nivel de interpretación para saltar con timing y también para posicionar su cuerpo con inteligencia en búsqueda de incomodar y/o imponerse al adversario. Además, si el rival supera la primera parte del bloque y busca conectar con un jugador que tiene una altura superior, Fabinho tiene la capacidad para interceptarlo –en campo contrario si es necesario–; algo que no hace cuando juega como defensor central, porque en ese rol se le denota más templanza, y ahí su equipo puede necesitarlo en el medio.

Con balón, la presencia de Fabinho en el centro del campo libera a Thiago de ciertas responsabilidades, actuando como la vía de salida de los de Jürgen Klopp (en compañía de Trent Alexander-Arnold y/o Georginio Wijnaldum); lo que origina que el ex del Bayern dosifique sus recorridos y pueda recibir de manera más cómoda para gestionar con más soltura.

Ahora bien, Klopp ha tenido que maniobrar por las lesiones y precisamente por ese detalle es que Fabinho ha actuado en ocasiones de central; ejecutando un cambio fundamental, que se basa en la ausencia del pilar defensivo: Virgil Van Djik. Sin el holandés, el Liverpool no tiene a ese futbolista capacitado de ofrecer soluciones con creatividad y precisión en la salida de balón a través de sus envíos largos y ante presiones adelantadas. Pero, a pesar de que el brasileño, no tiene su misma presencia, ha conseguido –en la línea defensiva– un altísimo nivel de liderazgo como en la zona del medio.

Fabinho, con balón, desde la línea defensiva se le denota más precavido. No arriesga tanto con su pase, aunque en ocasiones lo intenta por los carriles centrales. El trazo que sí ha convertido en un patrón es aquel que dibuja con dirección al jugador que proporcione amplitud en banda derecha, que por lo general es Salah.

En fase defensiva demuestra distintos comportamientos que dependen del contexto de cada jugada. El Liverpool es un equipo que se caracteriza por tener una de las parejas de laterales más profundas del mundo (Robertson y Alexander-Arnold), lo que obliga a que el brasileño tenga que realizar muchas coberturas de manera constante, con la finalidad de suplir al lateral que se encuentra unos metros más arriba en campo abierto. Durante estas acciones prioriza el temporizar en vez de encimar al rival, porque entiende cómo hacerlo, llegando a controlar a sus marcas a partir de su buen manejo de perfiles, porque lo limita gracias a su compostura.

Cuando el equipo contrario ataca en posicional, Fabinho opta por vigilar al posible receptor, el que suele ser el delantero adversario. Así que –casi– siempre se encuentra atento a él para que cuando intente recibir, el brasileño lo encime y lo incomode, imponiéndose debido a su físico y su inteligencia, la cual le permite saltar a presionar en el momento preciso (timing). Dicha virtud también lo ayuda a estar bien posicionado y cortar/interceptar posibles envíos, siendo fundamental en el juego aéreo, tanto en la defensa de área como ante el juego directo contrario, que le permite, no solo ganar o incomodar la mayoría de los duelos que disputa, sino que también direcciona su cabeceo con destino a un compañero en este tipo de acciones.

Fabinho como solución

Psico-coaching aplicado al Fútbol

Dictado por: Wellness Performance
Calendar
1 de marzo
Ver curso
Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.
© 2018 Copyright. La Pizarra del DT, LLC. All Rights Reserved. - Política de Privacidad -