La Venezuela de Peseiro sigue creciendo

Peseiro todavía tiene que mejorar, tanto ciertos detalles a nivel de juego...

June 9, 2021

Venezuela llegaba a esta nueva doble fecha de Eliminatorias para el Mundial con un plan –algo– definido en los tres partidos anteriores: resistir en un bloque medio-bajo y mezclando ciertas presiones altas para incomodar, gestionar la fase ofensiva entre transitar rápido (en búsqueda de atacar zonas libres o instalarse en campo contrario para después controlar la circulación) y salidas con pausa desde la primera línea de construcción, y también impactar con las acciones a balón parado (ABP). Pero le tocaría disputar ambos encuentros con muchísimas bajas importantes, como Darwin Machís, Salomón Rondón, Yangel Herrera, Yordan Osorio y Yeferson Soteldo, y también le costaría entender el contexto de la altura.

El partido de Venezuela en Bolivia sería pobre porque a los futbolistas les costaría entender cómo ejecutar ciertos esfuerzos tanto para hacer daño como para resistir. Y a partir de ahí se evidenciarían problemas en la construcción, como la soledad al transitar rápido en traslado de los volantes de afuera o la inferioridad numérica-posicional de Fernando Aristeguieta en la búsqueda de realizar apoyos de espaldas o al combatir en el juego directo.

Mientras que en fase defensiva el “cansancio” al perseguir el balón, lanzar presiones o retroceder tras pérdida, les ocasionaría problemas al medir cuándo saltar hacia un rival, cómo proteger determinadas zonas o también la lentitud al bascular, llegando a tener fallos al marcar los pasillos de afuera (sobre todo la banda izquierda, en donde Bolivia gestionaría muy bien el balón) y en el área, en donde no se terminaría de interpretar con totalidad cómo fijar ciertos contrarios: teniendo complicaciones ante las apariciones a espaldas de los defensores venezolanos.

Sin embargo, los tres goles de Bolivia llegarían de dos fallos en ABP (uno tras un despeje en donde no corrigen bien el posicionamiento defensivo y el otro con un problema al fijar marcas) y un error en salida de balón. Es decir, el bloque medio-bajo de Venezuela llegaría a “resistir” en determinados momentos (a pesar de las dudas al inicio de Joel Graterol, sobre todo porque el balón viaja diferente en la altura, y los fallos de Wilker Ángel y de Chancellor a nivel posicional y de Mikel Villanueva en el 1 vs. 1) y se evidenciarían algunas ideas en términos de alturas con balón, que se llegarían a confirmar contra Uruguay.

Peseiro, en gran parte por un tema de bajas, saldría en Caracas con una línea de “5”, que le permitiría a Venezuela limitar-incomodar a una Uruguay que sufrió para avanzar con ventajas desde la primera línea de construcción. Tomás Rincón y Junior Moreno fijarían la futura recepción de los interiores uruguayos (Vecino y Valverde respectivamente), Otero y Savarino estarían atentos para perseguir a los laterales (Giovanni González y Martín Cáceres) pero también podían lanzar ciertas presiones sobre los centrales (Giménez y Godin); al igual que Josef Martínez que se repartiría el fijar a los zagueros y al volante central (Torreira). Eso sí, estas “marcas personales” cambiarían tras el ajuste en el segundo tiempo de la selección uruguaya, sin embargo los venezolanos seguirían resistiendo con su bloque medio-bajo.

Es decir, a pesar de ciertos fallos de timing de Rosales para saltar a presionar, en donde Mikel Villanueva tendría que corregir a sus espaldas y también de algunos problemas tras pérdida (tanto en campo rival como en salida de balón), Venezuela se observaría “segura” en ese bloque medio-bajo, en el que mezclaría algunas presiones altas para obligar al contrario a arriesgar.

Ahora bien, en fase ofensiva, Venezuela es una selección que debe potenciar determinados detalles, sobre todo a nivel de calidad individual, porque colectivamente Peseiro tiene ciertos detalles definidos al instante de construir desde la salida de balón o en ataque posicional: importancia a la movilidad del “9” para ofrecer apoyos y rupturas, altura por parte de los laterales (o carrileros) para dar amplitud, la aparición de tres futbolista en la primera línea de construcción (ya sea el volante central activándose a la altura de los centrales o la línea de tres zagueros que se evidenció ante Uruguay) y por dentro mezclar a los volantes ofensivos con los volantes interiores para darle pausa y sentido a los ataques.

El problema está siendo que Venezuela por momentos no logra encontrar soluciones durante la construcción desde atrás (a pesar de las intenciones); por ejemplo, Mikel Villanueva sufrió ante Uruguay, Ángel contra Bolivia y Junior Moreno ante cada presión adversaria, ya sea por no encontrar hombres libres con claridad o por falta de timing al intentar romper. Sin embargo, la aparición de Nahuel Ferraresi es un punto positivo para esta “idea”, porque le permite al conjunto venezolano verticalizar con ventaja tanto por atrevimiento como por capacidad (creatividad y técnica de golpeo, como se evidencia en el gol anulado ante el seleccionado uruguayo).

Asimismo, se evidenció cierta mejora por parte de Tomás Rincón en estos dos partidos; siendo de los futbolistas más claros en Venezuela en cada decisión con balón, tanto por lo automatizado que ya presenta el cambio de orientación (para aprovechar la amplitud por los costados, intentando activar algún compañero en ventaja) como también por cierta pausa para gestionar los ataques en la búsqueda de no acelerar de manera apresurada, sino ir construyendo con más calma y sentido. Importante en esto último lo de Savarino ante Uruguay.

En general, Venezuela tendría ciertos problemas de gestión de ataques, evidenciándose más ante Bolivia (al no entender cómo gestionar ciertos esfuerzos en el contexto), sobre todo en determinadas transiciones rápidas, en donde por momentos predominaba la conducción vertical en velocidad, sin generar superioridades (numérica y/o posicional), sino todo lo contrario. Así que la “pausa” de determinados futbolistas, como Rincón, Josef o Savarino, se agradecería a nivel colectivo para ofrecer respiro y defenderse con el balón.

Peseiro todavía tiene que mejorar, tanto ciertos detalles a nivel de juego como en la gestión de los últimos minutos. Pero tiene ciertos detalles construidos para que Venezuela “resista” con seguridad en un bloque medio-bajo mezclando con presiones altas y que haga daño en transiciones o construyendo desde abajo. Todavía no ha podido contar en su totalidad con sus mejores futbolistas, aunque poco a poco está encontrando a los hombres ideales para su “plan”. Será cuestión de evaluar en los próximos partidos si la intención del técnico portugués es el camino para recorrer.

La Venezuela de Peseiro sigue creciendo

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