El camaleónico Club Atlético Rentistas de Alejandro Capuccio

El deporte en general es una actividad en donde podemos observar antipatía

May 6, 2020

El deporte en general es una actividad en donde podemos observar antipatía al enfrentar a un rival, pero al mismo tiempo alegría al disfrutar de ese pasatiempo/profesión. Puede ocurrir participando directa o indirectamente. Y dentro de esta práctica conseguimos historias inspiradoras o tiernas, de esas en las que se te puede erizar la piel o en la que puedes soltar un elogio hacia esa persona, ya sea por crecer con bajos recursos económicos o también por hacer varios sacrificios.

Alejandro Capuccio puede ser uno de los ejemplos en el mundo del fútbol. Una persona que jugó de defensor central en las divisiones juveniles de Nacional, pero se alejó de la idea de ser futbolista profesional por indiferencias con su entrenador. Se dedicó al estudio. Obtuvo primero la formación de procurador, después de profesor de Educación Física, luego de escribano y por último de abogado. Pero no se alejó del deporte, porque a sus 20 años (mientras estudiaba) fue técnico de Nacional Universitario.

Pasó por varias inferiores hasta que consiguió su oportunidad en el fútbol profesional con el Club Atlético Rentistas, al cual logró ascender para el 2020. Y, en los pocos partidos que ha dirigido en la Primera División de Uruguay, está demostrando ser un técnico con conocimiento y con mucha dedicación, a pesar de que divide su tiempo con el trabajo de escribano. Es mucho más técnico que escribano o abogado (actualmente no la ejerce), pero a día de hoy vive de las escrituras. Por eso distribuye sus días entre las prácticas en la mañana y el estudio en la tarde.

Ahora bien, enfocándonos en la idea de juego de Capuccio en Rentistas, se observa un equipo, sobre todo en su etapa en la Segunda División, con la intención de construir y defender a partir de la tenencia del balón, demostrando cierta paciencia por momentos para ir avanzando con pausa y poseer el esférico por más tiempo (posesión). “Nuestra intención es intentar dominar al rival y tratar de disponer de la pelota el mayor tiempo posible”, comenta el técnico uruguayo.

Sin embargo, esa intención en los primeros partidos de Rentistas en su regreso a la Primera División de Uruguay (sobre todo ante Nacional), se ha visto de cierta manera complicada. En algunos tramos logran mantener una posesión del balón con calma para defenderse con él y construir desde atrás, pero el ritmo ha sido un detalle importante, porque a veces no logran circular rápido para activar ciertos espacios, teniendo que arriesgar con el balón, ocasionando algunas pérdidas y llegando a replegar en un bloque bajo para así depender de las transiciones rápidas atacando hacia las zonas libres, lanzado en gran parte a Cristian Olivera, que es un extremo que destaca a partir de su potencia y velocidad.  

Además, el posicionamiento de los espacios es uno de los detalles que más demuestra Rentistas, evidenciándose sobre todo en esa búsqueda de mantener la posesión del balón, porque priorizan las zonas libres, ubicando futbolistas en distintas alturas y pasillos, es decir, activando el juego de posición, la cual está siendo una tendencia practicada en distintos equipos de América. “Independiente Del Valle es el mejor abanderado de dicha idea. Luego tenemos ejemplos como Heinze en Argentina, Meneghini en Chile, Coito en la selección de Honduras, Arias, Osorio, y muchos otros. En Uruguay está creciendo dicha idea: Román Cuello, Mauricio Larriera, Gustavo Munua y otros, cada uno con sus matices y adaptaciones”, expresa Capuccio.

La amplitud en fase ofensiva es prácticamente de los extremos, tanto en el lado débil como en el lado fuerte. En ocasiones pueden aparecer por dentro para que los laterales desdoblen. Sin embargo, el rol principal de los laterales es permanecer atrás para no sufrir inferioridad numérica en transición ante una posible pérdida y también para estirar el bloque defensivo rival con la intención de atraer y generar espacios para los interiores (ya sea Matías Abisab como Carlos Villalba, quienes deben mejorar su interpretación de espacios) como para activar el juego directo con los delanteros o un lanzamiento en un ataque posicional para provocar un movimiento de ruptura de los extremos (búsqueda de estirar la defensa adversaria y desplazarse entre el central y el lateral).

Cada jugador maneja distintos roles para diferentes contextos, pero con un objetivo en común: “viajar juntos”. Lo que ocurre en fase ofensiva repercute a lo que pasa en fase defensiva, y viceversa. “Dividimos cada fase según en donde esté la pelota: uno fija, otro realiza las vigilancias y algunos hacen desmarques de ruptura o apoyo. Nuestro equipo ocupa posiciones más allá de la especificidad del puesto de cada jugador en cuestión”, explica Capuccio.

Es un equipo que se puede definir como camaleónico, porque la intención puede ser salir jugando desde atrás con el control del balón hasta instalarse en el campo adversario, pero pueden lanzar a espaldas de la defensa rival tanto en la salida de balón como en un ataque posicional; activar el juego directo para presionar el segundo balón o buscar el pivoteo del delantero, o también recuperar para salir rápido en una transición defensa-ataque.

Al final lo importante son los espacios y a partir de ahí crear superioridades. Precisamente por eso es que se busca estirar, tanto para buscar movimientos de ruptura como para activar un “hombre libre” en el pasillo de adentro, fijando con los laterales y/o los extremos, con el delantero con los centrales rivales o uno de los interiores buscando un apoyo en la salida. “Nos sentimos cómodos adaptándonos al rival de turno o cambiando de estructura y funcionalidad en un mismo partido; intentando desarrollar el juego de posesión o replegarnos en bloque bajo y contraatacar”, expone el entrenador de Rentistas.

Esa definición de los espacios también tiene su importancia en fase defensiva, porque evita ofrecerle pocas zonas libres a su adversario. Así que el contexto cambia dependiendo del rival, pero la intención principal con cada contrario es prácticamente la misma: aguantar o temporizar y tapar la línea de pase para buscar anticipar o cortar (limitando e invitando a arriesgar) para provocar bajar el ritmo, que se tarden con el balón y saltar encima con intensidad, sobre todo si está en el pasillo de afuera. “Para cada partido elaboramos un plan de juego, en el cual está incluido dónde queremos presionar, cómo hacerlo y cuándo intentarlo”, declara Capuccio.

Por ejemplo, en el partido ante Nacional, cuando el adversario efectuaba la salida rival, el bloque era medio-alto y mientras más se tardaban con el esférico, más intensa era la presión, sobre todo hacia afuera. En cambio, contra Deportivo Maldonado, invitaban al rival a tener el balón en la salida (por la poca creatividad en los primeros pases), trabajando con un bloque medio-bajo (muy compacto) y posicionando a Ramiro Cristóbal entre los centrales (5-4-1) para combatir el juego directo o arriesgar con los centrales en la anticipación.

Además, trabajan la presión instantánea e intensa, sobre todo con los delanteros y los futbolistas del medio, cuando pierden el esférico, con el objetivo de recuperar rápido o intentar que el rival retroceda para que puedan armar el bloque en fase defensiva y tapar líneas de pase.

En fin, Rentistas es un equipo que tiene muchísimos detalles por mejorar, sobre todo a nivel de ritmo de circulación y de potenciar a nivel individual los perfiles al recibir, para ganar espacio-tiempo, y así tener una mayor posesión del esférico para perfeccionar su idea de juego y así evidenciar más el juego de posición. Sin embargo, existe un convencimiento de la intención. “Se busca convencer al jugador, que ellos descubran lo importante de disponer de la pelota y no entrar en fase de recuperación. La posesión intencional es mi obsesión”, concluye Alejandro Capuccio.

Ascender a una categoría no es sencillo, en gran parte porque las velocidades son distintas y porque el cubrir algunas zonas requiere de una mayor concentración. Pero la capacidad de adaptarse a distintos contextos, es clave en Rentistas. Entiende el cómo atacar y cómo tapar espacios. Hay muchísima inteligencia táctica, en gran parte por el trabajo de Alejandro Capuccio, que a día de hoy no vive en su totalidad del fútbol, pero seguramente muy pronto lo hará por su conocimiento y su convicción.

El camaleónico Club Atlético Rentistas de Alejandro Capuccio

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