Papu Gómez: el organizador versátil de la Atalanta

La NBA está viviendo una época de versatilidad, porque las posiciones clásicas h

August 12, 2020

La NBA está viviendo una época de versatilidad, porque las posiciones clásicas han pasado a convertirse en funciones dentro de la idea de juego, es decir, un jugador puede saltar de una posición a otra dependiendo del contexto del partido, pero también una altura no va a definir un rol; precisamente por eso es que el base está evolucionando en los últimos años, ya que los conceptos clásicos de esa posición han variado y se puede ser un anotador, un director del ataque, un especialista defensivo o en lanzar de tres, o ser una mezcla de todo. Y a partir de ahí evidenciamos que, a pesar de que oficialmente LeBron James está actuando como base en Los Ángeles Lakers en la 2019-20, ese papel lo viene cumpliendo desde hace un tiempo, porque siempre ha sido el organizador de su equipo, es decir, el que toma la mayoría de decisiones desde el pase, debido a que su impacto creativo deriva más en un generador. Y algo así está ocurriendo con el “Papu” Gómez.

El argentino crecería como enganche en las inferiores de Arsenal de Sarandí, pero pasaría a jugar en la banda en el San Lorenzo del “Cholo” Simeone, quien también lo colocaría en esa misma zona en el Catania. Es decir, se potenciaría en el fútbol europeo como un extremo, que brillaría a partir de su regate y de sus diagonales hacia los pasillos de adentro. Pero, en su llegada a la Atalanta empezaría su evolución como futbolista, actuando de extremo-mediapunta, que pisaba el espacio entre el central y el lateral rival. Y, poco a poco, Gasperini lo convertiría en el LeBron James del conjunto de Bérgamo, porque a día de hoy no fija en una zona, sino que se acerca, tanto por el rol que le brinda su entrenador como por su interpretación de juego y también porque su impacto creativo es de generador.

Ahora bien, en el fútbol no existe una fórmula de juego común, pero la Atalanta de Gasperini sí demuestra algo distinto y especial, porque en la actualidad, se prioriza el control y se busca disminuir el riesgo, con la intención de no cometer más errores que el rival y el equipo italiano es todo lo contrario, ya que destacan a partir de la agresividad tanto con el balón como sin él. Tienen una personalidad espectacular.

A partir de su agresividad y atrevimiento, es un equipo que busca atacar con un gran número de futbolistas a través de generar superioridades numéricas y posicionales en distintas zonas del campo. Y dentro del 3-4-2-1 o 3-4-1-2, como sistema base de Gasperini, “Papu” Gómez se posiciona como un enganche, ya sea acompañado por dentro como liberado, en donde cumple el rol de figura cerebral de la Atalanta, es decir, aquel jugador que, con su pase, su conducción y sus movimientos sin balón, dicta la dirección y el ritmo del juego.

La capacidad de llevar el peso de su equipo durante cada encuentro se debe a su entendimiento para recibir en espacio-tiempo a través de desmarcarse en distintas zonas del campo y durante diferentes contextos (bajo presión, alejado de la circulación…), ya sea acercándose al poseedor del balón o alejándose para activar el lado débil. “¿Sabe lo que yo miro? Dónde está el árbitro. ¿Quién es el mejor posicionado en todo el campo? ¡El árbitro! Siempre está solo. Alejado de todo el quilombo. Casi siempre libre. Por eso yo suelo mirarlo, y me tiro donde está el árbitro. Haciendo cosas como esa fui perfeccionando mi nueva función”, le comentó el argentino a Diego Torres en El País.

Es decir, más allá de que la posición inicial del argentino es la de enganche, puede posicionarse como extremo, mediocentro o delantero, es decir, un “playmaker” que puede activarse en los tres pasillos, que puede cambiar de manera constante alturas con sus compañeros, que puede compensar ciertos sectores libres o que se puede agruparse con distintos futbolistas para atraer y liberar espacios. Precisamente una de las zonas que más pisa es la base de la jugada (en parte por las características de los mediocentros: más llegadores que gestores), con la intención de estirar la línea del medio contrario con la línea defensiva y así atacarla con algún pase o rompiendo en conducción, donde, a pesar de no ser tan potente, consigue la explosividad para imponerse al adversario.

El argentino puede organizar y crear, porque sabe cómo dominar el espacio y el tiempo a través de su posicionamiento corporal, sus movimientos –por delante y detrás de la línea del esférico– y su técnica con el balón; a partir de esos tres detalles es capaz de marcar la diferencia para liberar y así avanzar o profundizar, entendiendo en qué instante hacer determinadas acciones e imponiéndose al contrario, ya sea al generar una situación de cara al arco o creándola en la base o entre líneas sin necesidad de terminar siendo el último, penúltimo o antepenúltimo pase. Arriesgándose al combinarse con compañeros cercanos, intermedios o lejanos (rol de lanzador).

“Papu” Gómez representa a la Atalanta: un equipo que, a partir de los movimientos del argentino, se adapta a los diferentes contextos, porque hay un crecimiento en un jugador que ya no se le considera simplemente como gambeteador, sino que a día de hoy es un atacante-centrocampista global, que entiende cuándo acelerar y/o frenar; cuándo conducir, regatear y/o pasar, y cuándo pasar en corto y/o en largo. Siendo un jugador versátil que abarca distintas zonas sin ser explosivo debido a su edad (energía).

Papu Gómez: el organizador versátil de la Atalanta

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