Publicada el 2/02/2018

El fútbol, como lo que lo rodea, evoluciona. Somos reacios a los cambios porque en la mayoría de las ocasiones significan un quiebre del status quo y un reto a lo que no conocemos. Al ocurrir lo mencionado también se genera una situación particular: el sentimiento de satisfacción que conlleva el éxito tras haberse atrevido. En el Zamora de Francesco Stifano cambiaron muchas cosas, empezando por la manera en la que se practicó el fútbol en el torneo venezolano. Esta metamorfosis empezó por hacerles creer a los jugadores que podían ser más y emular con una plantilla discreta aquello que el propio blanquinegro había hecho en años recientes. Uno de esos que cruzó la frontera entre la comodidad y el triunfo fue Yordan Osorio. 

Criado bajo la premisa del trabajo en un hogar humilde y lleno de sueños por cumplir, se planteó alcanzar espacios limitados para los predestinados del esfuerzo diario. Sus ganas devinieron de un ambiente obrero que con gusto formaron sus padres en San Juancito. Hoy, con 23 años, es el segundo hermano de cuatro dedicados al fútbol, aunque el menor aún se forma es las fuerzas básicas del equipo blanquinegro. Allí se forma el semillero más fructífero de los últimos cinco años en Venezuela. Pedro Ramírez, Jhon Murillo, Yeferson Soteldo, Ronald Hernández y Ronaldo Lucena solo fueron el inicio. Una escala previa en un equipo modesto de América o Europa, para luego aumentar el nivel competitivo, ha servido para triunfar. La diáspora ha sido acertada.

Por sus dotes con el balón, además de un imponente biotipo para proteger el esférico, Osorio llegó al profesional actuando como volante creativo. Cuenta el periodista barinés Luis Edgardo Aguilar que la oportunidad de actuar en la defensa le llegó por las inquietudes que tuvo Francesco Stífano – director técnico del Zamora FC en ese momento – por conseguir una pareja de zagueros sólida. La rápida adopción al puesto, además de unas condiciones físicas ideales para ejercer el cargo, le permitió ser titular a las pocas semanas del reto. Había nacido su futuro. Esa elegancia con la que solía romper líneas y habilitar al delantero en punta la mantuvo para, esta vez, servir como primera salida o salir de la presión.

Al sonar de la modernidad, las posiciones exigen distintas maneras. Los defensores deben tener dotes de mediocampistas, sobre todo por el traslado y la necesidad de conseguir compañía entre líneas. La presión a la que acuden un gran porcentaje de entrenadores motiva a sus contrarios a tener centrales sobrios y que perciban el balón largo como última opción. Osorio pulió ese aspecto en Zamora. Superior a casi todos sus contrarios, nunca temió avanzar como segundo central hasta el mediocampo. Su calidad técnica es indudable. El destacable paso por Portugal le ha permitido reforzar el choque. Ya no es solo ese veloz defensor de buena técnica. Se ha potenciado como una fiera en el corte, difícil de superar en el 1 contra 1 y en la batalla a cuerpo. Chocar contra él se ha tornado una opción poco agradable para quien lo encara.

En el aspecto físico no tiene nada que probar. Su 1,89 m y más de 80 kg salen del prototipo de futbolista criollo escurridizo, dinámico y no diseñado para el enfrentamiento. En Oporto se encontrará con tres defensores regulares, pero con situaciones un tanto negativas que motivan la continuidad del barinés en una defensa de 4, con laterales de ida y vuelta como modelo fijo:

1) Diego Reyes: El mexicano fue una promesa juvenil del fútbol mexicano. No ha terminado de dar el salto de calidad esperado, aunque mantiene una actuación promedio adonde va. No cuenta con los minutos suficientes en el club azul y blanco. Además, su contrato expira a final de temporada. A nivel técnico es un excelente ejemplo, pero se nota inferior físicamente al resto. Tiene condiciones para actuar como volante central, papel que ya ha cumplido en clubes y Selección.

2) Iván Marcano: Central zurdo, español. Al tener un perfil distinto al de Yordan, podría ser un buen compañero de zaga si el cuerpo técnico decide jugar con centrales de perfiles naturales. Los años de participación en el primer nivel lo hacen el más experimentado y con capacidad de orientar a sus compañeros. Es un central con muy buena presencia en ambas áreas y buen pie. No tiene la velocidad de Yordan en el corte. Acompañó a Salomón Rondón en el Rubin Kazan. 

3) Felipe: El de mejor actualidad de todos. Hizo inferiores y surgió como uno de los prometedores zagueros del brasileirao con Corinthians. Desde el Timao saltó a Europa para exhibirse como un central rápido, de buena colocación y seguro. Osorio maneja el perfil izquierdo con buen nivel, por lo que se torna lógico que hiciera pareja con el brasileño. Tiene pocos lados débiles.

El desafío más grande su carrera está en puerta. Si lo supera con éxito, podría convertirse en un fijo de la Selección nacional, donde no ha contado para roles estelares hasta ahora. En La Pizarra del DT analizamos al defensor con este video: