Publicada el 27/05/2018

Andrés Lillini ha sido coordinador de formativas en Boca Juniors, Monarcas Morelia, Pumas de la UNAM y CSKA Moscú. Quién mejor que él para poder dar una vuelta por lo que es el fútbol ruso y compararlo con el latinoamericano, en vísperas del Mundial, además de poder hablar con propiedad sobre una parte importantísima del fútbol, pero que no siempre se le da la importancia meritoria: las formativas. En exclusiva para La Pizarra del DT.

Pregunta.- ¿Por qué las formativas?

Respuesta.- Mira, eh… Después de que intenté ser jugador profesional y no pude serlo en Newell’s Old Boys de Rosario donde hice las divisiones menores, me volqué por la enseñanza porque fue algo que me di cuenta que nacía en mí y el poder principalmente enseñar es algo que descubrí empezando principalmente amateur ahí en mi pueblo donde nací. Eso me llevó  a descubrir cosas nuevas en este aspecto de la formación del futbolista. 

Luego di un salto muy grande que fue ir a Monarcas Morelia a México como director del proyecto y… Ahí comencé una etapa profesional en la formación donde me di cuenta más todavía que lo mío iba por ese lado.

P.- ¿Consideras que la psicología tiene un alto peso en el salto a primera división? Hablando de formativas…

R.- Sí, mira. Yo me enfoco mucho en el desarrollo del jugador mediante el entrenamiento. Yo creo en la psicología, pero puesta de manifiesto en la cancha. O sea, el psicólogo en un equipo de trabajo en el campo de juego. Para mí todo sucede en el entrenamiento diario. A mi más que la psicología soy muy partidario de la enseñanza del entrenador. Ahí está la pedagogía por encima de la psicología. La corrección de lo que se tiene planificado, del objetivo a cumplir es lo que hace la diferencia entre un proceso y el otro. Sin dejar de la lado el aspecto psicológico.

P.- Mencionas el entrenamiento diario, ¿consideras que debe ser una premisa que las inferiores jueguen igual que el primer equipo?

R.- No. Siempre he creído en la variabilidad de la enseñanza de los sistemas tácticos. Si tendríamos a lo mejor un proyecto de años del primer equipo si lo compartiría, pero en los equipos que me ha tocado estar, los cambios de entrenadores desgraciadamente del primer equipo te obligan a que el futbolista entienda diferentes sistemas porque no sé con qué me voy a encontrar arriba. Por supuesto, en todos los equipos hay unas bases muy sólidas, que si bien no las impongo, hago que el entrenador se convenza de aplicar la línea de 4 en el fondo, si juega con dos contenciones que uno sea de marca y otro mixto y jugar con extremos, porque creo que los extremos en el fútbol son determinantes.

P.- En todas las categorías en México, Argentina, Rusia; ¿Se juega desde muy pequeños (4-5 años) hasta el profesional, fútbol 11? O, ¿se va variando la cantidad de jugadores en cancha?

R.- Va variando. Aquí en México está muy organizado. Empieza con un fútbol 9 hasta los 12 años y después ahí recién empieza el proceso formativo a los 13 años de 11 contra 11. En Argentina desde pequeños juegan 11 contra 11 y en Rusia se empieza con 7 contra 7, se pasa a 9 contra 9 y a los 14 años se empieza a jugar fútbol 11.

P.- ¿El resultado importa?

R.- Esto del resultado es un dilema muy grande que existe. Yo creo que nadie forma perdiendo. Yo creo que no hay que enseñarle a un jugador a perder. Yo creo que se tiene que formar ganando, pero por supuesto no ganando a cualquier precio. El sistema de cómo se gana es una cosa institucional. No se va a ganar sacando a los “baloneros”, haciendo tiempo, haciendo cambios en los últimos minutos… Eso no es enseñarle a un jugador a ganar. Yo creo que se le enseña a ganar a un futbolista con juegos competitivos en el día a día donde pueda competir con sus compañeros, así lo tenemos diagramado nosotros. No se trabaja para el día del juego, sino que el juego es una parte de análisis del entrenamiento que se lleva a cabo. Pero sí hay que enseñar a ganar. No creo en esta frase de que el resultado en divisiones menores no importa. Creo que es una frase para que nosotros los directores tengamos más años de trabajo.

P.- Has tenido diferentes experiencias… ¿Cómo afecta la fisionomía del jugador y la cultura en las formativas?

R.- Varía. Varía. Hay una idiosincrasia que abarca la parte psicológica y después hay una cultura por la alimentación que me ha tocado en diferentes lugares, lo que si hoy los futbolistas son más parecidos más allá del continente que vivamos. Pero si afecta el rendimiento y las características fisiológicas, principalmente lo que va de los 14 a los 17 años. Los diferentes lugares donde he estado. Es algo también de la raza.

Por supuesto que en Rusia hay una educación física escolar muy fuerte entonces el jugador se forma tácticamente a temprana edad desde el aspecto coordinativo, pero desde el medio de estudio donde está. Después por supuesto que le faltan algunas cosas que tiene el argentino y carece de algunas formas que tiene el mexicano. Y así… El jugador ideal son los que están en las mejores ligas del mundo. Nosotros tenemos que tratar de formar un jugador que sea físicamente fuerte.

P.- Hablando de Rusia… Está clasificado al Mundial porque es el anfitrión, pero quizás no se puede hablar de que tiene una selección de peso. ¿Existe una correlación entre lo que es el trabajo de formativas con lo que respecta a la primera selección?

R.- No. Primero que es un país muy complicado para organizar las competencias juveniles por lo grande que es. Se organiza de formas regionales. Cada región tiene su metodología. Si bien la federación abarca todo, pero es muy complicado competir y organizativamente llevarlo a cabo. Después las selecciones juveniles a nivel de Europa compiten muy bien, pero después hay un paso en los debuts de todos estos chicos al primer equipo que no se da y eso es lo que impacta en la selección mayor.

P.- ¿Y a qué se debe?

R.- No es un fútbol formador, sino es un fútbol comprador. A mí me tocó una experiencia en el CSKA donde tuve grandes futbolistas en fuerzas básicas (inferiores) que yo le comentaba a la gente de ahí que si hubiesen nacido en Argentina estarían jugando en primera división. Y aquí quizás el proceso es mucho más lento y se pierden en esos 3 o 4 años que tienen que debutar.

P.- Andrés, tu llegas a Rusia en un momento de auge, de inversión, de nuevos dueños de clubes. ¿A qué se dio este foco que se le dio al fútbol ruso? A sabiendas que hay un antes y un después en la concepción de la liga…

R.- Es el poder económico. Habrán visto en el deporte una situación de negocio propio de los empresarios que tienen un buen poder adquisitivo. En este momento China, la MLS ha hecho esa transformación. Son ligas que acortan los procesos históricos de otras ligas grandes. Esto lo hacen para fortalecer la liga, pero sin dejar la parte del negocio.

P.- ¿Qué otra cosa es difícil de manejar en el fútbol ruso? Quizás el clima…

R.- *Interrumpe* ¡SÍ! Por supuesto. El clima es determinante. De noviembre a marzo es una situación complicada, pero todo está preparado para esa situación. También hay una parte de pasión por el fútbol. No te olvides de que a este deporte, más allá del talento, el que marca la diferencia es el que tiene pasión por lo que hace. Quizás la pasión por el fútbol soccer no es tan alta como por el hockey sobre hielo. No te consigues al fútbol practicándose en cualquier lugar. En cuanto al clima en esos 6 meses es todo adentro y te limita el crecimiento de lo que nosotros le decimos el fútbol en la calle.

P.- ¿Qué tal el caviar, el borsch (sopa)…?

R.- Fueron 4 años y medio maravillosos donde pude aprender el idioma y el CSKA me ha tratado muy muy bien, sinceramente. A la comida me adapté. Al principio cuesta, pero Moscú ofrece 1000 variantes. A excepción del vodka, he comido de todo.

P.- ¿Es difícil llegar a un país para trabajar en formativas donde no conozcas el idioma?

R.- Si, muy limitado. Tuve traductores. Los 4 años y medio tuve un traductor al lado mío. Fueron cosas de las cuales decidí regresarme. Es una carga muy grande tener que tener a una persona que te traduzca, yo que estoy constantemente en la cancha es difícil porque uno no está acostumbrado. Es un idioma complicado. Pero la gente te tiene mucho respeto. Son conscientes de que es muy difícil y te acompañan en este proceso.

P.- ¿Qué consideras que necesita el fútbol ruso para dar un salto de calidad?

R.- Ante todo creer en el jugador de fútbol ruso. Porque no hay liga en el fútbol mundial que se soporte con puro extranjero. Más allá del poder económico, necesitas una base local. Yo creo que el dirigente debe confiar más en el futbolista ruso joven porque tiene talento para competir. Quizás después a nivel competencia, necesitarían ganar algo a nivel de Europa o estar en los primeros planos de Champions o Europa League. Eso haría crecer mucho a ese fútbol. Yo lo viví de adentro y es un fútbol muy organizado muy profesional. De muy buena materia prima.

P.- ¿Qué diferencias existen esa materia prima de jugadores jóvenes entre México, Argentina y Rusia?

R.- Me ha tocado estar por Boca Juniors y en este momento en Pumas son dos clubes similares en cuanto al perfil del futbolista que se busca. El CSKA es un club comprador. El perfil del futbolista variaba según las necesidades del equipo. En Monarcas Morelia como fue una estructura creada desde cero había mucha más prueba y error. En el CSKA variábamos según las necesidades. Cuando yo llegué hice una consciencia sobre la búsqueda de futbolistas, cosa que no había, entonces fuimos buscando muchos futbolistas. Intentamos crear un perfil, pero no teníamos algo histórico que nos marcaba a dónde teníamos que ir. Entonces la única medida que teníamos eran las competencias internacionales que participábamos o la competencia interna que teníamos.

En las tres Champions League que participamos Sub-20 clasificamos primeros de grupo con equipos de la talla del Barcelona, Bayern Munich, Manchester City. Eso hizo que el perfil del jugador se mantuviera.

P.- Para finalizar. En una entrevista previa, mencionas que la edad ideal del jugador es de los 28 a los 30 años y una edad óptima de desarrollo, a los 21 años. ¿Podrías profundizar?

R.- Mira la edad de 21 es porque hay una gran desesperación siempre principalmente por la parte dirigencial. Los jugadores que debutan de 17 y 18 años están por encima de la media y son seguramente los jugadores que en cualquier lugar alguien viendo un partido, los elige. La edad ideal para debutar porque también lo acompaña una maduración mental, son los 20 años. Porque tuviste 6 años de desarrollo, porque terminaste tu ciclo escolar, dejaste una etapa de diferentes variaciones psicológicas en tu pubertad y crecimiento, ya sabes diferenciar lo que es una autocrítica. Ya sabes diferenciar qué te falta para alcanzar al que está en primera división y qué no. Creo que es una edad que es más sólido para que no den una vuelta.

Los 30 años no es una experiencia personal, sino más bien de preguntar y hablar con grandes futbolistas y dicen que cuando mejor se sienten, cuando mejor entienden al fútbol, cuando mejor comienzan a correr la cancha, son entre los 28 y los 31 años. La vida del futbolista, se le debe en parte a la medicina, porque ningún jugador ahora se retira a los 28 años. Acumula experiencia. Y por eso me atreví a decir eso.