Publicada el 27/03/2020

Hace un año, Independiente de Santa Fe se encontraba en una situación complicada, en donde les estaba costando conseguir victorias, llegando a tener un Apertura 2019 –con Guillermo Sanguinetti y con Gerardo Bedoyamuy pobre, con apenas un partido ganado, acumulando solamente 14 puntos y terminando últimos en la tabla. Luego, en los primeros partidos del Clausura 2019 –con Patricio Camps–, el conjunto colombiano lograría tres derrotas y un empate. Así llegaría Harold Rivera.

Tanto con Sanguinetti como con Bedoya y con Camps, el conjunto colombiano tendría problemas sobre todo sin el balón, sobre todo por problemas de no entender dónde defender. Se estaba claro que se dividía en dos zonas, tanto en campo rival, sobre todo cerca del área, al intentar recuperar, pero con la particularidad de la descoordinación al presionar, como también en su propia cancha, donde buscaban defender con todas las piezas (o la mayoría de las mismas, ya sea 8 o 9), para cerrarle líneas de pase al rival, en bloque.

Pero en general sería un conjunto que, con tres técnicos distintos, no presentaría un orden de manera constante. La distancia entre cada línea sería un problema, ya que obligaría a cada futbolista a estar atento para cerrar y vigilar ciertos espacios, como la espalda de los laterales o de los centrocampistas, sobre todo en transiciones ataque-defensa. Precisamente por eso es que Harold Rivera se enfocaría más en el juego sin balón y le daría un plan más sencillo al ataque.

El Independiente de Santa Fe de Harold Rivera no busca sumar tantos futbolistas en el ataque, como quizás en versiones anteriores. En la salida de balón, los laterales (Carlos Arboleda o Edwin Herrera y Dixon Rentería o Dairon Mosquera) buscan estar cerca de los centrales (Fainer Torijano y Jeisson Palacios), ya que, en caso de perder el esférico, no llegar a sufrir de inferioridad numérica ni tampoco inferioridad posicional (al tener que obligar a uno de los jugadores a cubrir una zona de algún compañero). Por eso mismo es que uno de los mediocentros (normalmente Andrés Pérez, aunque en ocasiones puede ser Daniel Giraldo), se acerca a los defensores para apoyar.