Publicada el 20/03/2020

Un poco más de seis meses tardaría Ariel Holan en conseguir una nueva aventura: Universidad Católica. Una persona que entraría al mundo del fútbol luego de una etapa como director técnico de hockey, que después de unos años como ayudante de campo, lograría tener su protagonismo como entrenador principal y que enamoraría a muchísimos con su Defensa y Justicia y con su Independiente.

Pero sus métodos no son nada sencillos. Precisamente por eso se le considera un entrenador detallista y metódico. Y en sus primeros partidos como director técnico de Universidad Católica, se están observando ciertos automatismos, tanto con balón como sin él, que le están permitiendo tener impacto en la Primera División de Chile, pero que en Copa Libertadores está sufriendo por la exigencia táctica.

Holan, tanto con Defensa y Justicia como con Independiente, demostró que su intención es salir jugando desde atrás, pero –casi siempre– armando una línea de tres (ya sea con tres defensores como también con dos centrales y con un mediocentro entre ellos); sin embargo, la primera línea está siendo liderada con los dos zagueros (Benjamín Kuscevic y Valber Huerta), sin un centrocampista entre ellos, ya que si toca generar superioridad ante la marca de dos rivales, aparece el portero (Matías Dituro), quien posee un buen juego de pies.

Es decir, en la salida de balón arman una especie de 2-3 o 3-3, ya que los laterales (José Fuenzalida o Raimundo Rebolledo y Alfonso Parot) se encuentran cerca de los centrales, en la misma altura del mediocentro (Ignacio Saavedra). La intención es tener hombres cerca o detrás de la línea del esférico para tener superioridad numérica en caso de perder la posesión.