Publicada el 26/02/2020

“Veo a Godín, a Cavani, a Luis Suárez y a Valverde, y yo la verdad es que me iría a la guerra con ellos. Solo ya con estos cuatro salvajes conquistas media Sudamérica si te pones a ello. Son otra raza. Juegan al fútbol como si tuvieran secuestradas a sus familias. Si Evasión o Victoria se hubiera rodado con uruguayos, los nazis no habrían pasado del minuto 10”, escribió Javier Aznar la Revista Líbero

También llegó a escribir que “en cualquier equipo con aspiraciones a título siempre figura un uruguayo en el once. Siempre. No falla. El Barça tiene uno. La Juve tiene uno. El Real Madrid tiene uno. El PSG tiene uno. El Atleti tiene uno. El Inter no tiene uno, tiene dos. El Arsenal tiene uno. El Valencia tiene uno. Hasta en Segunda División tenemos a Stuani, metiendo goles sin parar, que parece Van Basten de repente”. Pero le faltó nombrar al Getafe de José Bordalás, que está demostrando que, además de ser un equipo que juega bien, están capacitados para pelear por un título –a pesar de su corto presupuesto–. Y que tiene cuatro uruguayos en su plantilla, en donde tres de ellos son de manera constante titulares. Uno de los cuatro es Damián Suárez, que es uno de los futbolistas más regulares del conjunto azulón.

El uruguayo entra en la puesta en escena del Getafe como lateral derecho en un 4-4-2. A partir de ahí cumple diferentes roles, pero se encuentra en su estado natural, ya que puede actuar, como escribió Aznar, “como si tuvieran secuestradas a sus familias”. Demuestra la agresividad necesaria para morder arriba en la salida de balón rival, ya que Bordalás intenta arrinconar al rival con las líneas juntas.

El posicionamiento del 4-4-2 puede ser en rombo, debido a que uno de los interiores eleva su posición en esa intención de arrinconar, con la intención de que el adversario envíe el balón hacia un costado y así limitar el radio de acción. Ahí el rol de Damián Suárez varía, ya que si se encuentra en el lado fuerte, adelanta líneas para buscar anticipar en campo contrario, mientras que si está en el lado débil, el volante de su banda se desplaza hacia adentro (para cubrir al interior que presiona adelantado), así que el uruguayo tiene que estar atento para evitar que el rival tenga espacio-tiempo para ser opción de algún cambio de orientación (se posiciona en campo adversario, tapando el lado débil).