Publicada el 24/02/2020

Antes de cada partido, como si fuera cosas de al azar, tira una moneda. Si es cara sabes que el reto que tienes por delante es complicado más no imposible de abordar, pero, de salir cruz, las posibilidades se reducen a cero hasta el punto de que no hay forma de frenarlo. Eso es Lionel Messi, que en estado de gracia, es capaz de resolver un encuentro en tan solo minutos y de destrozar el trabajo de toda una semana del rival. Y, aunque siempre rinde por encima de las posibilidades del jugador promedio, en estos casos –como contra el Eibar en el Camp Nou– simplemente se convierte en el demonio de Tasmania, acelerando y arrasando todo lo que se atraviesa en su camino.

El argentino, quien se queda con el Jugador del Partido de esta semana, fue el líder del FC Barcelona en la victoria contra el Eibar en una nueva jornada de La Liga, que le sirvió para posicionar a su equipo en el primera lugar de la tabla y para comenzar una semana decisiva en la temporada con un triunfo categórico ante un rival que nunca supuso un reto para él.