Publicada el 20/12/2019

Muchas veces hay partidos en los que, por su desarrollo, el resultado no refleja  lo sucedido en el gramado. El fútbol es un deporte particularmente injusto. Una de las razones de la disparidad entre “goles” y “merecimiento” en este deporte es la poca asiduidad de anotaciones.

En las estadísticas generales de los partidos transmitidos por televisión vemos que se cuantifican cuántos remates y remates a puerta hay por banda para tener una idea de cuántas veces logra finalizar cada equipo. Pero ese dato puede no ser representativo de un trascender fiel al desarrollo. Un remate al arco de 40 metros de distancia no vale más que uno en el área chica que se va por fuera.

Para lograr filtrar esta información que puede ser disonante, llegan los “goles esperados”. Dado que por partido existen entre 13 a 20 remates por equipo, la muestra con respecto a los goles es más fácil de analizar. En vez de ponderar cada remate con la misma probabilidad de gol, se miden usando una base de datos históricos de cerca de miles de partidos para calcular la probabilidad de que un remate termine en gol.

Por ejemplo, el remate de 40 metros tendría un coeficiente de “gol esperado” de 0,05. En cambio, un remate al borde de la línea de gol tendría un 0,9. Se busca la calidad sobre la cantidad. Además de la zona desde donde nace el remate, se toman en cuenta el perfil de rematador, la parte del cuerpo del contacto, incluso la posición del arquero en cada tiro. Y se fija un rango entre 0 y 1 suponiendo que ningún remate es completamente inofensivo o seguro de que terminará contra las redes.

Dentro de un partido puede haber una comparación interesante si revisamos los “goles esperados”. Puede ocurrir que un equipo que remató menos al arco tenga mayor índice de goles esperados que su rival. Y claramente se debe hacer el cruce entre “goles esperados” y los que subieron al marcador. 

Una manera de referirse a este índice es con las siglas “xG” visto que provienen de la nomenclatura inglesa. Claramente, cada equipo tiene en un partido tiene su xG y su xCG (goles esperados en contra). Es importante hacer también esta comparativa para dar con claves sobre lo cuán eficaz es el ataque de un equipo, como lo es su defensa.

Los xG son harto útiles para analizar la eficacia de cara al arco de los delanteros. También de cualquier jugador de campo, pero un punta quizá posea un muestra de remates más alta y por ende considerable para analizar. Por ejemplo, Sergio Agüero tiene un xG de 0.94 por partido. Y tiene 9 goles en la misma cantidad de partidos. De modo que Agüero, ha anotado casi lo esperado pese a promediar una diana por partido jugado.

Para arqueros también es el índice más adecuado para analizar, porque solo se toman en cuenta remates que van entre los tres postes. Alisson Becker, en la liga inglesa, concede 5 goles en partidos al momento en el que se escriben estas líneas. Eso da un promedio de 0,64 goles por partido. Sin embargo, su xCG es de 0,54. Ha podido encajar más goles de los que tiene en contra.

Los portales web donde aparecen estas estadísticas son Opta, Understat y se pueden acceder en la versión gratuita de Wyscout. Sin embargo, solo hay datos de las mejores ligas europeas.

Es interesante revisar esta variable del big data, tan útil para conocer la naturaleza efectiva de los equipos en un partido. Pero también hay que saber que estos datos no reflejan la realidad. No hay que desviar el juego de su esencia. El análisis debe estar sustentado en la estadística, pero no debe condicionarlo definitivamente.