Publicada el 7/10/2019

La gran mayoría de jugadores latinoamericanos saben que en Europa se encuentra el foco futbolístico mundial. Los grandes equipos, futbolistas y competiciones están en el viejo continente. También saben que esa ventana, en principio abierta para todos, se va cerrando a medida de que la edad pasa en cada uno de ellos.

Muy pocas veces se valora al jugador más experimentado y que ha cumplido con grandes actuaciones a nivel sudamericano. El poco rédito que pueden sacar de alguna futura venta, y la dificultad de aclimatarse a una intensidad superior, pueden ser algunos de los motivos para que en Europa no se decanten por este tipo de jugador.

Por eso cuando el Olympique de Marseille contactó con Darío Benedetto a todos nos sorprendió. Su talento y calidad están fuera de discusión, también su trascendencia en el futbol sudamericano, ya que en Boca Juniors se convirtió sin dudas en uno de los mejores delanteros del continente. Pero el paso al fútbol francés era gigante, y su status aún estaba por comprobarse, pero hasta el momento y con la confianza de André Villas-Boas, Benedetto no está pasando desapercibido.

El técnico portugués quien está iniciando un nuevo proyecto en Francia, ansiaba conseguir a un delantero que aportara una cuota de gol de manera inmediata, ya que en la plantilla nadie podría garantizar eso. El argentino respondió esta consigna de manera espectacular, pero rápidamente el público francés se pudo apreciar que Benedetto es más que un “9” rematador, es un delantero mucho más completo.

La principal característica que tiene es su inteligencia y lectura de juego, a partir de ella comienza a generar ventajas que le benefician a él y también a su equipo. El ex Boca no destaca por ser un portento físico ni tampoco por su velocidad, pero piensa un segundo antes que sus rivales, lo cual es suficiente para zafarse de su marcador más cercano.

Benedetto busca constantemente asociarse con el balón, saliendo de esa teórica zona en punta y cayendo hacia los costados de los volantes centrales. Rara vez se le verá caer a banda, ya que sus apoyos son generalmente a uno o dos toques buscando liberarse de su marcador. Sin ser superdotado técnicamente ejecuta esta acción bastante bien, siendo este un recurso que permite activar al resto de sus compañeros en ofensiva de forma regular, no siendo para nada egoísta en la circulación del balón.