Publicada el 5/09/2019

Corría el año 2011, Colo Colo jugaba Copa Libertadores en Brasil ante el Santos de un tal Neymar Jr. El resultado sería 3-2, el cual que no serviría de mucho para el cacique, pero para un joven delantero chileno sería sumamente importante, con tan solo 17 años y partiendo desde el banquillo convertiría su primer gol a nivel internacional. Su nombre: Diego Rubio.

A partir de ahí su carrera tomaría un curso extraño y extravagante con lo que se suponía sería su verdadero potencial. Hoy ocho (8) años después, está viviendo su mejor momento como futbolista en la MLS. Y a pesar de no tener el potencial que se esperaba en un principio, es un jugador sumamente interesante.

Diego Rubio llegó en la actual temporada al Colorado Rapids proveniente del Sporting Kansas City. En ese lugar, estuvo un par de temporadas con un perfil más bien de suplente, en gran parte porque le costó la adaptación en un principio y no fue hasta el año 2018 donde logró cierta trascendencia en el equipo, convirtiendo diez (10) goles en veintitrés (23) partidos, una cifra que no está nada mal considerando que la mayoría de esos goles se obtuvieron en los segundos tiempos luego de entrar como recambio. Esto le permitió llegar a Colorado con el objetivo de contar con mayor cantidad de minutos.

Dicho todo esto, hay que poner en contexto el equipo en donde juega y como sus características son afines con la idea de juego de su equipo. Partamos diciendo que Colorado Rapids es un conjunto sumamente irregular, que deambula en la zona baja de la Conferencia Oeste, lo cual provoca que la gran mayoría de sus planteamientos sean sin la posesión del balón.

Forman dos líneas simétricas en un repliegue bajo, en donde Diego Rubio asume una parte activa sin balón, presionando generalmente al mediocentro rival e impidiendo que el balón circule por esa zona. Esta tarea la realiza muy bien, ya que es un delantero de mucho sacrificio y desgaste, en ese sentido su figura suma mucho a nivel defensivo.