Publicada el 5/09/2019

Pedro cambia de escena. Llega al viejo continente a demostrar su descaro jugando. Es uno de eso jugadores que te alegran el día con acciones que rompen el molde, porque son poco vistas dentro del rectángulo de juego, ya que, no todos se animan a realizar ciertas jugadas, que normalmente se observan más en partidos informales (potrero). A veces no son del todo efectivas y cuando las ejecuta mal, lo dejan en evidencia, pero, sin ellas, el fútbol fuese un poquito menos alegre y sorprendente.

El brasileño en la puesta en escena del Fluminense se ubicaba como única punta en un 4-3-3, donde tenía un rol bastante definido. Sus tareas se basaban en pivotear cuando actuaba fuera del área, bajar envíos largos de su guardameta, ser opción para rematar los centros de sus compañeros e implementar su creatividad cuando lo veía pertinente. El conjunto viola, en su inicio en la temporada 2019-20, ha demostrado el mismo dibujo táctico, por lo cual la adaptación al sistema no debe ser tan exigente.

Puede tener contacto con el balón en diferentes zonas del campo, en el espacio que propician los mediocampistas y defensas centrales rivales, por todo el ancho del campo cuando se trata de tener que bajar un pelotazo o dentro del área para ser el finalizador de la jugada.