Publicada el 12/08/2019

Juan Arango a inicios del siglo XXI conseguiría participar en dos hechos importantes, que resultarían fundamentales para el fútbol venezolano. El primero sería algo más individual, ya que con tan corta edad, lograría salir de Venezuela, llegando al fútbol mexicano para demostrar su mayor atributo: su zurda. Mientras que la segunda sería estar presente en un hecho histórico, en donde nacería el “Boom Vinotinto”, debido a que la selección venezolana ganaría cuatro partidos en las Eliminatorias para el Mundial Corea-Japón 2002. Algo que sería inédito, porque entre agosto y noviembre del 2001, se conseguirían más victorias oficiales que en más de treinta años. Y lo harían en un contexto en el que no existía ni ambición ni la posibilidad de clasificar al torneo.

Pero ese episodio se convertiría en un cambio para Venezuela. Los partidos de la selección se volverían un hecho imperdible, teniendo un lugar importante en las transmisiones de televisión. Y se sembraría en la mente de muchísimos venezolanos, no solo la idea de ver a la “Vinotinto” en un Mundial, sino la posibilidad de ser uno de los protagonistas en lograr esa clasificación. Así que, el fútbol se convertiría rápidamente en el deporte más practicado en territorio venezolano, por encima del béisbol y el baloncesto.

Ahora bien, el hecho de que de los niños venezolanos se interesasen tan rápido en el fútbol sería un detalle importante. Porque les daría tiempo para desarrollar sus capacidades, dejándose evidenciar hoy en día esa rápida relación que nacería entre el balón de fútbol y Venezuela.

Algo que impactaría sobre todo porque Juan Arango, quien lideraría el período más competitivo del fútbol venezolano y que emergería con el “Boom Vinotinto”, era un futbolista que no brillaba en general por su técnica, sino por su golpeo con la zurda, capaz de generar ocasiones.

Sin embargo, nacerían los hijos del “Boom Vinotinto”. Aquellos que desde niños se enamorarían del balón de fútbol por encima de la pelota de béisbol y que absorberían quizás mayores y mejores capacidades, sobre todo a nivel técnico. Uno de ellos sería Yeferson Soteldo, quien es capaz de manejar el esférico con sus dos perfiles, como si fuese ambidiestro, y quien en un poco más de dos años se convertiría en subcampeón del Mundial Sub-20 en 2017, saltaría del Zamora FC a Chile, donde jugaría en Huachipato y en la U de Chile, y hoy en día se convertiría en el jugador que usaría el mítico 10 de Pelé y Neymar en el Santos.

“Dentro de su evolución dentro del balompié chileno, se ha inclinado a ser un jugador más decisivo que constructivo. Alejándose de lo que había mostrado en su estadía en su país donde era más asociativo”, escribiría un articulista de esta página sobre cómo había sido el desarrollo del venezolano en Chile, que le serviría para aterrizar al Santos de Brasil.

En el conjunto brasileño, el venezolano desarrolla su fútbol en un 5-4-1, donde Soteldo se ubica como extremo en cualquiera de las dos bandas, sobre todo en la izquierda, donde tiene mayores vías de escape de cara al arco, tanto para profundizar en la banda como para activar el pasillo de adentro con una conducción como también tocando hacia atrás para reiniciar la acción si no hay espacios.

Aunque, en determinadas ocasiones, se le puede ver jugando por dentro. Con Sampaoli en el Santos se le ha visto en escasos minutos partiendo desde esa zona, pero –por ejemplo– con su selección se le ha observado de manera más constante activarse desde ahí para ser el organizador del ataque. Cuando se ubica en ese sector, debe tanto participar en la gestación como en la finalización.