Publicada el 29/07/2019

Tengamos en cuenta que Scolari es un entrenador que va a cerrar el año con 71 temporadas en la liga de vida. Y tiene energía para encabezar al grande de Brasil con más ligas de Serie A: Palmeiras. Un club al que ha dirigido previamente y ya le ha brindado una Copa Libertadores. Confeso discípulo de la metodología de Alex Ferguson de cuando lo enfrentó cuando dirigía al Chelsea, hoy su Palmeiras lidera la Brasileirão.

En los medios de Brasil se destaca lo difícil que es hacerle gol al verdão. Ha concedido seis goles en apenas doce partidos en el Brasileirão, lo que habla de su solidez defensiva. Un dato así revela que hay una intención de que el equipo sea sólido en la última línea. En el juego, sin embargo, puede explicarse cómo es posible que sea tan difícil llegar con peligro al área de Weverton.

Un equipo se construye de atrás hacia adelante. Teniendo esto claro, la dupla de zagueros tanto de Luan como el guaraní Gustavo Gómez tiene dominio de la parcela aérea y fuerza para desestabilizar contrarios en el área. Es difícil que en Palmeiras desdoblen ambos laterales, de modo que si Diego Barbosa apoya por la izquierda, Marcos Rocha quede estanco en la última línea de presión. Scolari no asume esos riesgos.