Publicada el 2/07/2019

Pese a que se hablara mucho de los diferentes problemas estructurales que tenía Argentina en esta Copa América, con el pasar de los partidos Lionel Scaloni ha encontrado, en soluciones individuales y en pequeñas sociedades, un sistema que, todavía lejos de estar totalmente aceitado, le ha servido para ganar partidos y convencer un poco más en comparación al comienzo de esta Copa América.

El cuerpo técnico dio en la tecla, dándole a piezas claves contextos idóneos para convivir y desarrollarse. A partir de la elección de intérpretes que sostienen la estructura que han venido construyendo, que, pese a contar con muchas artistas interesantes, tiene en la doble punta (4-3-1-2) una cantidad de variantes positivas a la llegada al arco contario, entendiendo las dificultades que tienen para construir.

Tanto Sergio Agüero como Lautaro Martínez han cuajado, hasta el momento, como anillo al dedo para el sistema de Scaloni porque, más allá de darle cantidad, volumen y calidad al ataque, se han complementado de maravilla entendiendo cada uno los movimientos que ejecuta el otro para, al mismo tiempo, aprovechar lo que genera dicho desplazamiento y, al mismo tiempo, entregarle matices a cada ofensiva albiceleste para resolver diferentes escenarios de los partidos y entendiendo lo que exija el rival de turno.

Una de las primeras variantes, y la más utilizada contra Venezuela en el Maracaná, fue la de activar el juego directo. Con la dificultad que tuvo, y ha tenido durante toda el campeonato, Argentina para progresar con el balón dominada, Agüero y Lautaro activaron diferentes movimientos para atacar espacios a espaldas de los centrales venezolanos, posicionar a su equipo en campo rival y poder hacer daño con velocidad.

En este mecanismo, donde cambian de roles dependiendo de la zona en donde se esté confeccionando la jugada, uno de los dos fija a los centrales o lateraliza su posición para atraer a los rivales hacia la banda (obligándolos a decir si dejarlo recibir sol o abandonar el espacio) y el otro realiza un desmarque en ruptura, atacando ese espacio libre, para recibir en largo y terminar la jugada. En la mayoría de los casos, era Lautaro quien, moviéndose constantemente a la espalda del central o lateral izquierdo de Venezuela, recibía en banda y asistía a Agüero quien rellenaba el área con sus rupturas.