Publicada el 26/06/2019

Después del empate sin goles ante Venezuela, Brasil tenía que, más allá de tener asegurada la clasificación a la siguiente ronda, mostrar una mejor versión a nivel colectivo y solventar todos esos problemas que tuvieron en ese segundo encuentro de la fase de grupos ante un contrincante que cedió la propuesta del partido con la pelota y que ejecutó un plan (repliegue bajo con marcas individuales puntuales) a la perfección.

Para ello Tité entendería que para poder solucionar la falta de amplitud y la velocidad de los ataques, era necesario tener otras variantes y colocar a los interpretes que potenciaran esa intención,  que en este caso se llaman Arthur Melo y Everton, quienes entregaron soluciones individuales dentro de una propuesta bastante reconocible. Para entender el ajuste que tuvo el seleccionador brasileño, expondremos en claves los cambios que introdujo para poder mostrar una mejor versión. Los nombres le dieron sentido al sistema y solucionar los problemas previamente evidenciados.

1. Cambio de dibujo

Primero, y aunque no tuviera una relevancia en la propuesta de juego, Tité mutó de un 4-2-3-1 (esquema utilizado ante Bolivia y Venezuela) al 4-3-3 con la intención de generar diferentes alturas en la salida de juego, darle mayor amplitud con la utilización de extremos con un extremo pegado a la línea de la banda y, al mismo tiempo, dándole libertades tanto a Arthur Melo como a Philippe Coutinho a la hora de tener la pelota, para que cada uno de ellos puedan, dentro de sus virtudes individuales, puedan solucionar las lagunas colectivas dentro de la propuesta