Publicada el 26/06/2019

Hovannes Marsuian: Neymar en la selección brasileña tuvo dos periodos completamente distintos. El primero en una versión más individual, en la que solo era un elemento dentro de la puesta en escena, siendo uno de los más destacados, pero aislado, porque no se evidenciaba un involucramiento con sus compañeros, quizás con uno que otro, como Marcelo. Pero sería una relación pequeña.

Hoy en día, Neymar es otro tipo de futbolista, tanto en Brasil como en su club. Está maduro. No completamente, pero sí lo necesario para tomar responsabilidades no solo individuales, sino también colectivas. Así que, Tite en la selección le daría libertad en su sistema y a partir de ahí empezaría a generar relaciones más naturales en el campo con sus compañeros, porque cada conducción, cada regate y cada pase que hace, mejora a su conjunto, teniendo una influencia en distintas zonas y en diversos contextos.

Sin embargo, en los partidos de preparación para la Copa América 2019, Neymar se lesionó. Es decir, Brasil perdió a su estrella, aunque cuenta con futbolistas de calidad para reemplazarlo. Pero quizás no su figura como elemento que genera influencia en cada decisión tanto individual como colectiva.

En los partidos de Brasil en la Copa América, estamos viendo una búsqueda de Tite de otorgarle un rol a los extremos, dándole la responsabilidad de profundizar sobre todo con el balón al pie. En zona izquierda, le está dando libertad a Coutinho como interior, así que el volante de afuera recibe casi siempre pegado a la banda, con la intención de encarar hacia el arco. Mientras que en el sector derecho, se tiene un poco más de libertad para activarse por el pasillo de adentro, aunque prácticamente con el mismo comportamiento del otro lado para en ocasiones ensanchar la defensa contraria.

Alejandro Paz: A partir del resultado entre su interpretación de juego y su habilidad técnica, Neymar en Brasil es insustituible. Otros jugadores pueden ocupar el extremo izquierdo e incluso potenciar sus virtudes allí, pero ninguno ofrece ese “todo” que aporta el futbolista del Paris Saint-Germain. La búsqueda se orienta, entonces, a una pieza que no ofrecerá tanto como él, pero que de igual manera pueda marcar diferencias por sí mismo o contribuya de gran manera a quien lo haga, aunque esta en menor medida.

Además de lo ya mencionado por Hovannes, y de los movimientos con sentido conforme a la decisión del lateral en cuanto a una proyección, ese jugador que busca Tite debe tener “factor sorpresa”, que no solamente hace referencia a un regate, sino a la agilidad mental que permita, mediante detalles, generar ocasiones de peligro: atacar un espacio, cambios de ritmo, capacidad para ganar duelos, velocidad en ejecución y decisiones.

La característica “necesaria” que debe tener ese extremo izquierdo pudiese ser la comodidad pegado a la línea. El saber sentirse sin balón por tramos y la capacidad de dañar desde allí, ya sea con velocidad por el costado, conducción al centro o balones al área/espacio.