Publicada el 8/06/2019

Los tiempos avanzan y las reglas también. Así como Herbert Chapman adaptó su posicionamiento en cancha del estándar 2-3-5 al 3-2-2-3 (WM) debido a la modificación de la regla del offside con 3 defensores, otros siguen aprovechando o moldeándose al contexto. Recientemente, la FIFA reformuló varios estatutos de la reglamentación del fútbol. Entre ellos, la prohibición de jugar la pelota dentro del área en los saques de meta. Ha nacido una nueva era del ataque posicional.

Han sido pocos técnicos los que sea han podido adaptar a las nuevas licencias. Algunos por falta de tiempo; otros debido a la ausencia de piezas ideales para aprovechar la ventaja en salida. En La Pizarra del DT analizamos los pros y los contras de dicho movimiento en la palabra de cuatro (4) de nuestros redactores:

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Diego Sancho

Positivo

Ahora el central no tiene que escorarse fuera del área, sino que acercándose al arco puede recibir con la vista al frente. Es un cambio que beneficia el inicio de juego desde los primeros metros. Colapsar el área para generar superioridades puede beneficiar a dos tipos de equipo.

Primero a los que buscan hilar juego, adelantado progresivamente las líneas. Segundo, a los que buscan acumular jugadores en el fondo para atraer presión y jugar al espacio que deje el rival en esa presión.

Ya hemos visto equipos que supieron aprovechar esa presión alta, como Athletico Paranaense contra Vasco Da Gama. Son tiempos en los que los que el juego de posición se va insertando conceptualmente en el continente.

Negativo

La regla es muy nueva y habrá equipos que no se atreverán a llevarla a cabo. También unos que la ejecutarán de forma errónea. Veremos goles producto de malas salidas en partidos de baja categoría. Quizá el mejor esplendor de esta modificación lo veamos en la siguiente temporada europea, cuando los entrenadores de ideas de juego más versátiles mejor hayan hecho una pretemporada con el cambio de regla.

Y de cierta forma hay maneras de contrarrestar esta dinámica. Simplemente con un repliegue medio del rival, no se generan superioridades desde el fondo. Solo los conjuntos que presionan alto pueden quedar desbordados.

Futuro

El juego ha cambiado. Cosa que solo se puede dar cuando varían las reglas. Más que la forma en la que los equipos inician desde el saque de meta, va a cambiar la manera de presionar. Quizá ahí esté el verdadero cambio de paradigma. Presión e inicio de juego son fases del juego que van enlazadas. Klopp y Guardiola han puesto en boga formas de anticipar el pase rival para una recuperación tras pérdida. Hay que esperar cómo defenderán esta salida.

El intercambio cultural es necesario. Y el fútbol, un deporte harto globalizado, no es ajeno al mismo. A partir de esta regla será más fácil desarrollar jugadores con participación en la creación desde el fondo. También una oportunidad para que el arquero se involucre más en esta dinámica.

 

Hovannes Marsuian

Positivo

El receptor del primer pase, ya sea uno de los centrales como también algún centrocampista (sobre todo el volante defensivo), no va a tener que esperar la llegada del balón para luego perfilarse, lo que le permitía al rival tener el mismo tiempo de recorrido que el esférico luego de que el portero ejecute el toque. Es decir, el primer receptor si sufría un acoso por parte del contrario, iba a tener poco espacio-tiempo para actuar o se le iba a demandar muchísima técnica, ya que tenía que controlar y acomodarse para después jugar.

Ahora, el primer receptor va a tener la posibilidad de acortar el tiempo en el que controla el esférico y se perfila. Se gana segundos claves y espacio para actuar, teniendo más posibilidades de pase tanto en corto como en largo, es decir, se le complica al futbolista rival que va a presionar la trayectoria, ya que no viaja en el mismo instante que el balón, sino que cuando empieza el recorrido, el jugador que se encuentra ejecutando la salida del balón ya va a tener el control de la pelota.

Además, esta nueva regla puede provocar la aparición de manera más constante del "hombre libre", ya que con la recepción dentro del área, el futbolista gana espacio-tiempo para así atraer marcas contrarias y liberar piezas por dentro. Pero además, se genera una ventaja posicional por fuera, debido a que los jugadores que se encuentren en el pasillo interno ajustan tanto a la primera línea de presión como a la línea del medio. Así se evidenció en el partido amistoso entre México y Venezuela, donde Jonathan Orozco en algunas ocasiones decidió salir en largo y no jugó con los centrales, porque el bloque defensivo venezolano se estrechó por dentro, provocando piezas con espacio-tiempo por afuera (poder de atracción con los centrales en el área para jugar directamente en otras zonas).

Negativo

Es una regla que le da la posibilidad al primer receptor de perfilarse más rápido, sin embargo se asume muchísimo más riesgo debido a que se está más cerca de la portería, es decir, cuando el balón está en juego, se reduce el espacio y se atrae al contrario más de lo normal, siendo un beneficio para la presión rival.

También es una salida que va a depender muchísimo de cómo es el acoso de cada pieza contraria y cúal es la idea del rival. Pueden ocurrir diversos detalles, sin embargo el "pero" está en que es una zona difícil de jugar. Y al ser una idea nueva, puede provocar varios errores.

Futuro

La nueva regla va a permitir acortar la distancia en el primer pase, que algunos era algo largo, sin la posibilidad de reducirla. Dándole a cada cuerpo técnico la posibilidad de tener nuevas vías tanto ofensivas (para salir jugando) como defensivas (para ir a presionar), demandando creatividad para ejecutar acciones que proporcionen la liberación del "hombre libre" para avanzar líneas como también de un acoso con sentido que genere la recuperación cerca de la portería adversaria. No hay un cambio en el juego ni en la forma de jugar de los equipos, sino un mayor número de caminos y herramientas para salir jugando.

 

Alejandro Paz

Positivo

Las innovaciones, en la mayoría de las ocasiones, son buenas, positivas o, cuando menos, interesantes. Y esta nueva regla no es la excepción a lo antes expuesto, pues evidencia un desarrollo en el mundo del fútbol y, producto de esto, en la táctica. La opción de recibir dentro del área abre un abanico de posibilidades para los equipos que priorizan la salida limpia desde el fondo, una tendencia actual. A su vez, tal decisión influye directamente en arqueros y defensores, haciéndolos cada vez jugadores más integrales con mejores criterios al tener el balón.

Sin embargo, y haciendo énfasis en la figura del guardameta por sobre el defensor, los arqueros (o quien ejecute el saque de meta) no tienen la obligación de jugar con aquél que esté dentro del área. Esto se puede traducir en una posibilidad, con el riesgo que conlleva, de saltar la primera línea de presión con un pase de media distancia (ya que uno o más atacantes estarían a esperas del toque en corto) o, en caso de conseguir a todo un equipo volcado en campo rival, jugar en largo con mayor posibilidad de generar un duelo individual en zonas de ataque. Es decir, también lleva a modificar/ajustar tipos de presión para poder responder a estas salidas. Veremos cosas nuevas.

Negativo

La regla en sí no se podría considerar “negativa” por el simple hecho de que no es obligatoria. Cada equipo elige si ejecutarla o no. Dicho esto, todo aquello que no sea positivo es producto de las habilidades técnicas y la interpretación de juego que posea cada individuo. El jugador ajustándose a la regla en salidas limpias. Allí varían ritmos, gestos, compañeros, rivales y, sobre todo, tipos de presión.

El único “pero” general, quizá, nace del riesgo que siempre va a significar tener el balón en área propia al ser presionado. Es prudente recordar que los defensores con los que se intentaba salir en corto (antes de la aprobación de esta regla), tenían la posibilidad de entrar al área, recibir e invalidar la jugada para que la misma se repitiese. Era la opción en casos de emergencia. Ahora no. Y el margen de error, con el fin de salir jugando, aumenta.

Futuro

El futuro, con el respeto de la incertidumbre que genera, depara guardametas y defensores con mayor calidad técnica y entendimiento de las situaciones de juego. Por ejemplo, esa figura del defensor rudo y poco resolutivo con el balón, probablemente no se extinga, pero sí será poco común en el fútbol de los próximos años (especialmente en procesos formativos), ya que su utilidad cada vez será menor. En cambio, defensores del estilo David Luiz o Lisandro Martínez serán más vistos, útiles y cotizados.

Por otro lado, como mención especial, siempre estará ese factor sorpresa que albergan los grandes técnicos. Los llamados “genios”, que ven cosas que a este servidor le son imposibles hoy.

 

Luis Suárez

Positivo

En la innovación siempre existirán más aspectos positivos que negativos. Con la libertad de jugar el balón dentro del área, se favorece a los equipos que pretenden ser protagonistas. El punto de inflexión está en que el rival no puede atacar a los defensores-receptores hasta que la pelota sea jugada por el portero. En el fútbol, los segundos para pensar son claves. Ya lo decía Arthur, al declarar que en la élite del fútbol europeo no hay tiempo que perder con la pelota en los pies. Con esta novedad, se ganan segundos de libertad plena para levantar la cabeza y asociarse. La salida en corto bajo presión alta era casi imposible. Como un perro de presa se ve opuesto a sobrepasar un obstáculo intencional para atacar a la víctima, ha renacido un antídoto a la presión. O al menos un respiro.

Negativo

Veo pocos aspectos negativos. Prefiero llamarlos factores de riesgo, que sin el contexto ideal, se vuelven innecesarios. No todos los equipos son capaces de generar desde el fondo. Recientemente vimos el caso del México de Gerardo “Tata” Martino en su partido contra Venezuela. Afirmó haber practicado el colocar dos defensores dentro del área y un volante central como punta de área solo una vez, pero al contar con Diego Reyes, Edson Álvarez, Néstor Araujo y Héctor Moreno, el trabajo es posible. Tiene creado el contexto para aplicar la idea.

Con esta variante, se acentúa aún más la inminente extinción de centrales de mal pie. Ya en estos tiempos de conducción para atraer o encontrar al hombre libre, no hay lugar sobre el campo para quienes no tengan las capacidades cognitivas y físicas de cumplir con el trabajo posicional desde la propia línea de meta. Poner en marcha una propuesta como esta sin las condiciones ideales, es un suicidio por la variable ubicación de la pelota en el campo-cercanía del rival. Si ya pensábamos que la posición de defensor central había sufrido un giro de 180 grados, no teníamos idea de lo que nos venía.

Futuro

Para el futuro tenemos muchas cosas por evaluar, pero el posicionamiento de los atacantes al defender esta salida se torna como la principal. Si los colocamos en plan de atacar a quienes reciben dentro del área, se liberan espacios a sus espaldas que perjudican, mayormente, a nuestros laterales en un más que probable 2 vs. 1. Ahí entra en juego a qué altura queremos que se posicionen nuestros mediocampistas centrales e interiores. En América, sabiendo la distancia metodológica con Europa, veremos cambios progresivos. Esta regla llegó para mover todo.