Publicada el 3/06/2019

La nueva generación de jugadores que están surgiendo en el fútbol estadounidense logra impactar por la cantidad de piezas que están tanto en equipos europeos desde tan corta edad como también que están disfrutando de minutos en la Major League Soccer (MLS). En el primer grupo, es decir, aquellos que hacen vida fuera de Estados Unidos, se encuentra un futbolista súper talentoso: Alexis "Alex" Méndez, quien pertenece al SC Freiburg de Alemania después de desarrollarse en la Los Angeles Galaxy Academy.

Alex Méndez es una especie de mediocampista ofensivo ("10") que está desarrollando su fútbol como un volante mixto ("8"), ya sea tanto en un doble pivote como de interior en un triángulo en el medio. A partir de ese contexto, posee un rol con el balón en distintas alturas en la cancha, como vinculándose al primer o segundo pase, a pesar de que no brilla ahí, como también en campo contrario, donde arriesga a través de sus toques.

No es un futbolista que está enfocado en participar en la frontal del área, sino que puede llegar a esa zona de sorpresa, esperando algún rebote tras un centro lateral o también creándose un espacio luego de superar en 1 vs. 1 en conducción a un rival (donde puede probar al arco o también combinarse en corto para realizar alguna pared). Su recorrido está prácticamente fijado en posicionarse en ocasiones en su propio campo para acercarse a los centrales en la salida de balón hasta el sector expuesto arriba, pero sin pisar área (si el contexto lo demanda, lo puede ejecutar, aunque no es un especialista).

En la salida de balón puede tener tres roles. El primero es aquel en el que se acerca a los centrales para encargarse de la distribución (puede recibir tanto en su propia zona como en la mitad de la cancha o en terriorio contrario), ya sea a través de un pase horizontal para darle fluidez a la circulación como uno vertical (o también diagonal) con la intención de avanzar en el campo. No es un especialista, porque su ritmo de circulación no es elevado, sin embargo, logra pasar desapercibido en ciertos casos por el posicionamiento de su cuerpo al recibir el balón (control orientado) y por lo habilidoso que puede llegar a ser al superar a algún contrario en conducción con el esférico pegado al pie.