Publicada el 3/06/2019

Desde su etapa en Once Caldas, el quilichagueño tenía problemas en varias recepciones de pase. La mayoría de las veces era por querer llevar a cabo un control orientado que le liberase de la marca apenas tomaba contacto con el balón. Aunque en algunas ocasiones se habilitaba con este gesto técnico, perdía varios balones por desmedir la fuerza del control.

Ha pasado poco tiempo en Holanda, y ya el control orientado de Luis Sinisterra es lo mejor de su juego. Esto habla de su comprensión como jugador de banda, que debe tender al desequilibrio. Es importante que un jugador domine el concepto, pues cambia el contexto de su intervención con el balón apenas lo recibe. El marcador queda descolocado, dependiendo de la ejecución del poseedor. Es una forma de regatear y recibir el pase en el mismo movimiento.

Como es un volante ofensivo, este primer toque también lo ayuda a perfilarse para conseguir ángulo de tiro en remates al arco. Cuando hace diagonales hacia el carril central o busca el espacio cerca que la banda, a menos que reciba un pase con espacios para penetrar, su primer contacto está pensando en función de su opción de su pase/remate, con la técnica justa para conseguir el espacio.