Publicada el 30/05/2019

Al mirar una película, sin darle importancia al lugar y al tiempo en la cual es observada, cada persona –o la mayoría– inicia un juego mental sobre cómo va a ser el desenlace del filme. Es algo contante y normal en cada individuo, sobre todo luego de sufrir finales como el de Avengers: Infinity War, Fight Club, Shutter Island, The Sixth Sense, o también el famoso "No, I am your father" que es pronunciada por Darth Vader dirigiéndose a Luke Skywalker en Star Wars: Episode V - The Empire Strikes Back. En todos los géneros existen los famosos "plot twist", que es aquel giro en el argumento de una historia que presenta un cambio abrupto e inesperado en la situación desarrollada.

Pero esos "plot twist" también ocurren en la vida cotidiana, como ese juego mental sobre qué puede ocurrir en ciertos desenlaces o más detalladamente, en un futuro. Uno de los contextos en donde acontecen estos casos es en el fútbol, donde el fanático de este deporte intenta predecir quién va a quedar campeón de un torneo o quiénes van a ser los finalistas, encontrándose en algunos momentos con conclusiones inesperadas, como la que ocurre en la Champions League 2018-19, con la clasificación a la final del Tottenham de Mauricio Pochettino.

Ahora bien, el técnico argentino está cerca de culminar su quinta temporada en un proyecto en donde no ha podido todavía ganar un título y en su último encuentro de la 2018-19 pudiese alzar su primer trofeo con el Tottenham, ganando la Champions League. Pero, más allá de eso, Pochettino ha logrado crear un club, a través de instalar una idea, potenciar a su equipo y creando una mentalidad de proximidad en cada una de sus piezas del conjunto londinense.

Sin contar la primera temporada, Pochettino ha conseguido estar entre los cuatro primeros equipos en la tabla de la Premier League (siendo segundo en la 2016-17, tercero en la 2015-16 y 2017-18, y cuarto en la 2018-19), con más de sesenta y cinco (65) goles a favor y menos de cuarenta (40) goles en contra. Evidenciándose estabilidad en su proyecto.

Ahora bien, el camino a la final de la Champions League de la temporada actual, lo empieza a construir luego de clasificar al torneo europeo en la 2016-17 después de seis (6) años, ya que la última participación había sido en la 2010-11, donde quedarían eliminados en los cuartos de final contra el Real Madrid. Sin embargo, en ese año, caerían eliminados en fase de grupos, enviándolos a la UEFA Europa League (por quedar terceros en su grupo), donde perderían ante el K.A.A. Gent en los dieciseisavos de final.

En la 2017-18, Pochettino volvería a la Champions y demostraría lo que sería capaz en esta competición, porque más allá de caer eliminados en los octavos de final ante la Juventus, lograría superar en líneas generales tanto al conjunto italiano como al Real Madrid como también al Borussia Dortmund, sobre todo a los últimos dos. Y en el encuentro en el Santiago Bernabéu, donde se evidenciaría, en contexto importante, la capacidad de adaptación a los rivales que estaría ganando el Tottenham desde la 2016-17.

Pero entendería que el significado de la Champions va más allá de superar en juego a su rival y lo explicaría en el libro que escribiría junto a Guillem Balagué, Un mundo nuevo: Diario íntimo de Pochettino en Londres, ya que en una parte escribiría que "el reto en Champions no es físico o táctico, sino sobre todo mental, de saber lo que se requiere para ganar cuando la presión es máxima". Y se evidenciaría en la temporada 2018-19, donde ganarían sobre todo equilibrio emocional.

Pero sufrirían, porque lograrían simplemente un (1) punto en los primeros tres (3) partidos de la fase de grupos, aunque, en los siguientes tres (3) encuentros, conseguirían siete (7) de nueve (9) puntos posibles, con goles luego del minuto setenta y cinto (75). Es decir, realmente les costaría llegar a los octavos de final, donde Pochettino no se equivocaría en el camino a elegir para su puesta en escena ante el Borussia Dortmund, a pesar de las bajas de Dele Alli y Harry Kane. Y el técnico argentino llegaría a explotar una herramienta que se convertiría fundamental: su dirección de campo.

La eliminatoria de los octavos de final se definiría en el segundo tiempo de la ida, ya que en la primera etapa les costaría, tras unos muy buenos minutos del conjunto alemán en cuanto al orden, debido a lo cauteloso que serían en las vigilancias, donde conseguirían que la circulación del balón del equipo inglés fuese espesa y llevaría al cuadro londinense a dividir el esférico como única vía para avanzar.

Pero Pochettino cambiaría el guion en la segunda mitad, manteniendo la presión alta. Su equipo se conservaría calmado, sin embargo haría un cambio en cuanto a lo táctico, ya que subiría la posición de sus carrileros (Vertonghen en la izquierda y Aurier en la derecha) y buscaría el desmarque de adentro hacia afuera de Heung-Min Son y Lucas Moura, quienes actuarían como la doble punta del Tottenham ese día, es decir, intentarían atacar la espalda de los laterales del Dortmund. Así llegarían los dos primeros goles ese día.

Ahora bien, la prueba de fuego de Pochettino llegaría en los cuartos de final, ya que le tocaría enfrentar al Manchester City de Pep Guardiola, donde volvería a demostrar la importancia del equilibrio emocional en esta competición, pero también la capacidad de cambiar a través de la dirección de campo.

Así que, el encuentro de ida, en gran parte, se convertiría en una partida de ajedrez. Y lo sería, porque Pochettino iría cambiando su plan inicial de acuerdo a lo intentado por Guardiola. El técnico argentino impondría una presión inicial de seis (6) piezas en campo contrario, sin ser intensa, sino más bien intentando cortar líneas de pase y el circuito de juego del Manchester City. Entonces, observaríamos cómo cambiaría de jugadores por momentos, como el intercambio de carril entre Sissoko y Winks, y también el de Eriksen y Son (para que el surcoreano apoyara a Kieran Trippier en la banda).

Si quieres leer más sobre cómo sería la dirección de campo de Pochettino en el partido de ida de los cuartos de final ante el Manchester City ingresa al siguiente link: bit.ly/2UreMox

Pochettino daría un golpe sobre la mesa, al estilo de Frank Underwood, al ganar el primer encuentro contra el Manchester City, por la mínima (1-0), pero sobre todo porque volvería a demostrar su capacidad de lectura e intervención. Sin embargo, en la vuelta sufriría, porque su equipo no se encontraría en los primeros minutos del juego.

El Tottenham viviría otra de noche de locura de Champions en el Etihad Stadium, aunque sabría contrarrestar sin que Pochettino hubiese tocado mano, porque, a pesar de haber sufrido tres (3) goles en contra en menos de veinticinco (25) minutos, el conjunto del técnico argentino lograría marcar dos (2) tantos para mantenerse vivos la eliminatoria.

Pep Guardiola superaría a Pochettino, pero no lograría imponerse, porque el argentino desarrollaría su plan a lo largo del partido, tanto moviendo piezas como cambiando la intención de avanzar en el campo, con el ingreso de Fernando Llorente, ya que lo buscarían en largo para instalarse en campo contrario. El Tottenham conseguiría avanzar de ronda, volviendo a demostrar su capacidad de mantener la calma en los momentos más intensos.

Si quieres leer más sobre cómo sería la dirección de campo de Pochettino en el partido de vuelta de los cuartos de final ante el Manchester City ingresa al siguiente link: bit.ly/2DoHa01

Ante el Ajax, en las semifinales, el Tottenham volvería a verse superado en los primeros minutos, pero, a pesar de sentir la atenta mirada del aficionado del mundo llamado fútbol y en su propio estadio, mantendrían otra vez la calma. Y Pochettino volvería a ajustar el plan inicial, ya que cambiaría de sistema y rotaría a las piezas (pasando de un 5-3-2 a un 4-2-2-2), con la intención de ajustar la idea de juego, tapando la salida por dentro del conjunto holandés y activando el pasillo interno con el balón a través del envío largo (como en la vuelta ante el Manchester City) hacia Llorente. Pero no les alcanzaría y perderían por la mínima (0-1).

“Todo el mundo nos da por muertos pero marcando un gol estamos en la eliminatoria. No es tan difícil si pensamos que marcamos tres en el campo del City”, comentaría Pochettino en una entrevista en el diario El País antes del encuentro de vuelta ante el Ajax. Y lo irónico de todo sería que justamente con tres (3) goles, el Tottenham lograría la remontada, luego de terminar el primer tiempo en el Johan Cruyff Arena perdiendo 2-0 (3-0 en el global).

En el segundo tiempo en la vuelta ante el Ajax, Pochettino volvería a comprender qué necesitaría su equipo y volvería a intervenir en su dirección de campo. Llorente sería otra vez una solución para combatir al conjunto holandés, pero atacaría sobre todo la zona de Blind y Tagliafico, donde haría un daño con más determinación, el cual no lograría en la ida.

 Si quieres leer más sobre cómo sería la dirección de campo de Pochettino en el partido de vuelta de las semifinales ante el Ajax ingresa al siguiente link: bit.ly/2H8PWkY

Como si se tratase de un "plot twist" al estilo de la última escena entre Jon Snow y Daenerys Targaryen en el final de Game of Thrones o también la de Frank Underwood con Zoe Barnes en el inicio de temporada de House of Cards, el Tottenham lograría clasificar a la final de la Champions League 2018-19 luego de que le anulasen un gol al Manchester City en los últimos minutos de la vuelta de los cuartos de finales y que marcasen al final del encuentro ante el Ajax como visitantes.

La capacidad de tener un plan alternativo, de interpretar, de mover, de intervenir, lograría que Mauricio Pochettino llevase al Tottenham a la final, de la manera más inesperada, sobre todo por el simple hecho de que el cuadro londinense no ficharía al inicio de la temporada. “Comenzamos la temporada pensando que ya jugaríamos en nuestro estadio y no fue así hasta abril. Hemos tenido que jugar un lunes contra el City o un miércoles frente al West Ham porque la prioridad en Wembley eran conciertos o partidos de NFL. Somos el único equipo que no hemos fichado, algo que nunca había sucedido en la historia de la Premier. A eso hay que sumarle que hemos sufrido importantes bajas y a pesar de todos estos contratiempos, hemos acabado la Premier en puestos de Champions y estamos en la final del Wanda”, comentaría el técnico argentino en una entrevista con el diario ABC.

El viaje hacia Madrid ha sido duro y largo, donde ha mantenido su intención de juego, como presionar con las líneas adelantadas, darle la amplitud a los laterales cuando se tiene el balón mientras que los volantes externos se desplazan por dentro, mezclar la salida de balón tanto con lanzamientos en largos como también buscando salir por abajo con calma, además de intentar tener futbolistas entre líneas como al mismo tiempo tener una pieza atacando la espalda de la defensa rival. Es decir, sería un conjunto que tendría dos premisas: energía y verticalidad, con una serie de movimientos mecanizados, acompañados de una estructura sólida. Pero, más allá de eso, y del poder de intervención del técnico argentino, sumado con la capacidad para potenciar individualmente a sus futbolistas, la clave de todo ha sido la virtud de Pochettino para crear un grupo con equilibrio emocional que creyese en su idea y que tuviese una mentalidad ambiciosa y hambrienta a victoria.

Mauricio Pochettino ha logrado una estabilidad en su proyecto sin ganar todavía un (1) título. El concurso de la locura, llamado Champions League, lo pone a prueba ante una final en uno de los desafíos más importantes en su carrera (más allá de la pelea por el descenso con el Espanyol, donde los llega a salvar). Un proyecto al tercer, cuarto o quinto año se analiza en base a “¿cómo juega?” pero sobre todo al “¿juega bien?” y ahí puede estar el error, porque lo importante y la clave de ese contexto, es la capacidad que debe tener el entrenador de aprender de las derrotas para permanecer, ganar con calma y sin ansiedad, sin nuevas caras (fichajes) y con algunas bajas (lesiones o ventas). Y eso es lo que define la temporada y el camino hacia Madrid del técnico argentino.