Publicada el 19/05/2019

En la generación de futbolistas uruguayos Sub-20 del 2017 sobresalía la técnica, sobre todo en el centro del campo, con piezas como Fede Valverde o Rodrigo Bentancur. Ahora bien, también habían piezas con la capacidad de hacer daño a la portería rival, como Nicolás De La Cruz o Nicolás Schiappacasse. Este último pertenece hoy en día a la nueva camada de jugadores Sub-20 del 2019, donde el desequilibrio en la “zona 3” del campo está siendo una constante. Y entre los nombres que pueden aparecer, se encuentra el de Brian Rodríguez.

Un futbolista que entra en cada contexto como extremo. Por ejemplo, en el Peñarol de Luis Diego López, puede actuar tanto en la banda izquierda como en la derecha (su perfil natural). A partir de su posicionamiento inicial en el pasillo exterior, puede ejecutar movimientos hacia adentro sin el balón –como con él cuando lo recibe– como también fijarse en el costado, con la parte trasera de su cuerpo hacia la línea de cal, para controlar el esférico con la posibilidad de varios panoramas (hacia adentro, hacia afuera buscando profundidad o hacia afuera para retroceder si no hay espacios).