Publicada el 18/05/2019

A medida de que pasa el tiempo, el ser humano se encuentra con situaciones en la vida que nos llenan o que nos defraudan. Pueden ser momentos que simplemente no transmiten ningún sentimiento, ni negativos ni positivos. Alguna de estas escenas, que se encuentran cotidianamente en nuestro camino, pueden llegar a ser esas series o películas que les falta “algo” para ser especiales, ese hombre o esa mujer que les falta “algo” para dar un paso más serio en una relación, una comida que le falta “algo” para tener un mejor saber.

Ahora bien, ese “algo”, en el caso del Watford de Javi Gracia, se llama Roberto Pereyra, quien es un futbolista capaz de generar creatividad en todas las posesiones de balón del conjunto inglés, de dar sentido y de ser una opción de pase para alguno de sus compañeros. Para que en el corto tiempo que tiene el esférico, el equipo inglés sea preciso y profundo.

La disposición táctica del Watford es un 4-4-2, en donde, Pereyra se ubica como volante por izquierda, en principio, pero tiene la libertad de moverse por distintas zonas del campo, tanto así que viene a recibir el balón en la zona medular cuando su equipo está atascado y no puede tener continuidad en la circulación o también recibir en la banda derecha en algunas ocasiones, porque la acción lo demanda.

La intención de juego del conjunto inglés es buscar tener un orden defensivo para a partir de ahí avanzar durante el transcurso del partido. La idea es recuperar el balón lo más pronto posible y crear peligro con transiciones rápidas. O también en ciertas ocasiones mantener la circulación del balón hasta encontrar un espacio debido a la provocación de un error del contrario para generar daño.

A partir de ahí, el futbolista argentino es un jugador con mucho oficio. Cumple con las labores defensivas con creces, ya que tiene una gran capacidad para robar, al saber cómo meter el pie, y presionar, tanto en pos pérdida como en los primeros pases en la salida del rival, con el objetivo de recuperar para salir rápido hacia el arco contrario, cuando consiguen el balón en campo propio, mientras que en el caso que lo obtienen en zona adversaria, se dirige directamente a portería para buscar marcar diferencias en el marcador.