Publicada el 18/05/2019

Antiguamente a los delanteros les bastaba actuar de forma correcta dentro de su zona de confort, es decir, el área. Mientras que, en la actualidad, se necesita más que eso. Además de poseer la tarea de ser buenos definidores, también deben ser creadores de juego, ser una opción de pase para pivotear el balón colocando así a un compañero en mejor posición, en ventaja en relación al rival para dar el siguiente paso con el esférico. También producir desmarques, donde los defensores del equipo oponente tengan que salir de su zona, generando un espacio que seguramente va a ser aprovechado por algún otro compañero.

Es decir, el delantero de hoy en día tiene mucho recorrido lejos del área. Duván Zapata es un nombre propio de aquellos protagonistas de la generación de centrodelanteros que se han tenido que reinventar ante el futbol actual, en donde nada parece bastar dentro del terreno de juego.

Ahora bien, el colombiano entra en el contexto del Atalanta de Gasperini como única punta en un 3-4-2-1. Aunque en algunas ocasiones durante la temporada 2018-19 también se ha visto actuando con un acompañante, convirtiendo el sistema en un 3-4-1-2. Dentro de un conjunto que intenta defenderse con la tenencia de la pelota, con mucha movilidad de las piezas de adelante, ya que cambian de posición en tramos del partido. Además, es un equipo que también aprovecha mucho los carriles laterales para generar peligro y opciones de pase para los jugadores que desarrollan sus acciones en el centro del campo.

La contextura de Zapata le permite poder desarrollarse de forma muy positiva cuando tiene el arco en su espalda. Puede propiciarle a su equipo apoyos mediante sus pivoteos o también tiene la capacidad de poder girar y lograr avanzar metros con su potencia física que le permite dejar en desventaja a los defensores rivales. Teniendo esos dos movimientos en su arsenal, sabe cuál es el adecuado en la mayoría de las jugadas o acciones que se le presentan. Es un futbolista con compresión de juego.