Publicada el 8/05/2019

Mientras que Mauricio Pochettino está demostrando ser un artista al jugar ajedrez en partidos de fútbol, demostrándolo sobre todo en su dirección de campo tanto en la ida como en la vuelta de los cuartos de final de la Champions League 2018-19 ante el Manchester City, Lucas Moura está manifestando condiciones de ser un peón que cuando le toca suplir a una de las piezas ofensivas, responde de muy buena manera.

Ahora bien, el futbolista brasileño hoy en día está ejerciendo un rol sumamente distinto al que se le termina conociendo en la élite europea. Alejado de la banda, Pochettino está colocándolo de manera constante como una especie de segunda punta o falso "9" en el famoso 4-4-2 o 4-2-3-1.

A partir de ese sistema, está mostrándose como una opción al juego directo, pero también a los instantes en los que se construyen acciones de manera rasa y con pausa. Siempre dependiendo a qué está buscando el rival, porque el Tottenham es un conjunto que busca adaptarse a la propuesta contraria. Y ahí Moura es clave, porque puede aportar en ambos sentidos.

En el juego directo quizás pudiese llegar a sonar algo extraño y pudiese ser una sorpresa para varios que lo conocen como futbolista, por el simple hecho de que no es un jugador alto (1,73 m), que a través de su ímpetu –y su salto, el cual puede llegar a ser potente– está ganando duelos aéreos importantes para instalar a su equipo en campo adversario. Además, puede utilizar su pie y su pecho para bajar el esférico, dependiendo del espacio que tenga.