Publicada el 6/05/2019

La llegada de Neto al Valencia supondría ciertas dudas teniendo en cuenta tanto las características de los equipos de Marcelino García Toral, que conviven en distintos instantes del partido cerca de la portería, a través de su 4-4-2 ordenado y trabajo, cerrando las vías creativas del contrario, para robar el balón y atacar, como también las condiciones del portero brasileño, donde no termina demostrando dominio dentro del área, sobre todo ante centro laterales o que se originan a partir de jugadas a balón parado, sino que destaca más por su agilidad, elasticidad y rapidez de movimientos. 

Tanto en la 2017-18 como en la 2018-19 se está evidenciando una evolución de condiciones en el portero brasileño, convirtiéndose en una de las piezas más importantes del Valencia por su nivel alto en ambas temporadas. Ahora bien, a partir de los instantes en donde el conjunto de Marcelino actúa en defensa posicional, Neto mantiene su zona de manera expectante, desplazándose lateralmente de puntillas o con saltos cortos hacia donde el rival circula el esférico. Ese desplazamiento va a ser lento o rápido dependiendo de la agilidad en la que el contrario mueva el balón.

Con ese desplazamiento, Neto encoje ligeramente su cuerpo, flexiona sus rodillas y termina extendiendo sus brazos, donde amplia la palma de cada mano para esperar la acción y así reaccionar. Mientras más se acerque el contrario o aumente el peligro de la jugada, más se va a agachar el portero brasileño. Para luego así poder activar su agilidad y rapidez de movimientos tanto con sus brazos, donde demuestra interpretación e intuición, pero sobre todo elasticidad, como también con sus pies. Está potenciando en su lectura, evidenciándose en las acciones de 1 vs. 1, donde está mejorando sin llegar a ser todavía un especialista, como en el gol del Eibar ante el Valencia, que Charles le marca y no se evidencia una reacción en donde puede ser capaz de imponerse.

Además, a partir de esas condiciones, demuestra que es un portero que detiene de manera constante a través de colocar la mano dura, ya sea una o ambas, donde se está evidencia, sobre todo en sus temporadas con el Valencia, una mejora al instante orientar los desvíos, despejes o rechazos, sin darle una segunda oportunidad al contrario. Su blocaje depende de la fuerza del disparo del rival, es decir, si el remate es débil, puede quedarse con el control del esférico.

Como es un portero que mantiene regularmente su zona, puede llegar a sufrir cuando su línea defensiva esté adelantada, porque no acostumbra a ser agresivo al anticipar o también al buscar achicar. Le cuesta salir, porque no posee el timing necesario para ejecutar dicha acción. Puede corregir durante el desplazamiento debido a su elasticidad de manos y pies, pero al mismo tiempo conceder espacios en la portería.

Asimismo, no llega a sufrir tanto mediante acciones en donde el contrario ataque a campo abierto si se compara con aquellos instantes en donde se le exige un control del balón en el juego aéreo donde demuestra poca lectura ante situaciones en donde el contrario ejecuta un centro ya sea lateral o a través de un balón detenido. No sale de su zona, excepto que tenga espacio para hacerlo. Aunque ocurre muy poco, debido a su falta de agresividad e interpretación, más allá de su entorno.

Y es que gran parte de los goles que le anotan es a través de este tipo de jugadas. Por ejemplo, en el partido de ida de las semifinales de la Europa League ante el Arsenal, tanto el 2-1 de Alexandre Lacazette como el 3-1 de Pierre Emerick Aubameyang, le marcan por un centro lateral, como también ocurre en dos de los tres goles del Atlético de Madrid (1-0 de Morata y 2-1 de Griezmann) o en el 1-0 del Rayo con un envío raso a Raúl de Tomás (donde se evidencia poca agresividad para anticipar el pase). Además, puede ocurrir mediante un tiro de esquina, como el 2-0 del Rayo o el descuento del Real Madrid con Benzema, o en un tiro libre indirecto, como la anotación de Ramalho.

Como último detalle, se encuentra su juego con los pies, donde no demuestra creatividad con el mismo, sino que transmite confianza y serenidad para darle fluidez a la circulación del balón, tocando de un lado a otro, o también verticalizando con alguna pieza del doble pivote. Esa frialdad del brasileño, se observa sobre todo en acciones donde controla el esférico y la presión del contrario va hacia él, porque puede ejecutar una pausa para decidir una opción de pase en la que deje en ventaja a algún compañero, pero si no encuentra, juega en largo, provocando un juego al azar para intentar ganar un segundo balón que los instale en campo rival.

A día de hoy quizás no termina de transmitir condiciones de para ser considerado un portero top-10 de la élite europea. Pero temporada tras temporada está potenciando sus capacidades, tanto para aumentar sus virtudes como para disminuir sus defectos. No es un especialista en los penales, como Diego Alves, ni tampoco es un experto en ejecutar paradas mágicas, pero Neto está demostrando que su nivel de influencia en el Valencia está siendo clave y que además está dejando de ofrecer tantas dudas.