Publicada el 3/05/2019

José Bordalás llegaría a la institución azul cuando el equipo estaba en puestos de descenso a Segunda División B de España en la temporada 2016-17, pero los metería en puestos de playoff, los ascendería a la Primera División de España y en la 2017-18, el Getafe terminaría cerca de puestos europeos, es decir, en el octavo (8vo) puesto a tres (3) puntos de entrar en la Europa League. Sin embargo, el técnico español está cerca de lograr ese objetivo en la 2018-19.

El Getafe de José Bordalás a día de hoy es una de las grandes noticias del fútbol español. No es por un tema de improvisación, sino la recompensa a un trabajo que realiza día tras día, dentro de una plantilla que, dependiendo de la subjetividad de cada quien, está corta de calidad, comparada con otros equipos como Atlético de Madrid, Barcelona, Real Madrid o Sevilla. Sino que se trata más acerca un tópico de convencer y optimizar bajo una identidad concreta.

Ahora bien, el técnico español no es muy de variar su esquema táctico, ya que termina consiguiendo estabilidad y firmeza con el 4-4-2, donde, más allá de que sus futbolistas estén acostumbrados a día de hoy al dibujo, existe una comprensión de todas piezas entre sí a lo largo y ancho del sistema, donde existen ciertos automatismos dentro del mismo en base a lo que pueden hacer tanto con el balón como sin él, en el cual el Getafe busca desesperar a su contrario sobre todo cuando no poseen el esférico, concentrando un bloque compacto para recuperar y gestionar una transición defensa-ataque con pocos pases.

La clave del Getafe de Pepe Bordalás está en su presión. Y partir de ahí empieza la participación de una de sus piezas claves, Leandro Cabrera. Porque los delanteros están pendientes de ensuciar los primeros pases del contrario, los volantes intentan cerrar por fuera, mientras que la línea defensiva busca encimarse sobre el receptor para anticipar, cortar o interceptar, y ahí el uruguayo logra destacar por su nivel de concentración en cortar la acción.