Publicada el 28/04/2019

El regreso de Edder Farías al futbol venezolano significaría un salto de calidad abismal en la Primera División. No solo por poder contar nuevamente con un delantero criollo dominante, sino porque su llegada al Atlético Venezuela transformaba a los capitalinos en un conjunto mucho más competitivo, con las armas individuales necesarias para volver a ser un candidato a ganar trofeos y participar nuevamente en competiciones internacionales. Por otro lado, sería la prueba para el delantero que, después de sus pasantías en Portugal y Colombia, necesitaba demostrar que era un diferente, un dominador del área, pero, por otro lado, evidenciar que ha evolucionado como delantero.

Se ha caracterizado durante toda su carrera por lo que podía generar en el área rival, desde la generación de espacios atacables para sus compañeros como en la finalización de la jugada, donde cuenta con una capacidad nata para concluir acciones con alta dificultad con mucha sencillez. Sus desplazamientos en el rectángulo, sus desmarques para generar espacios a sus compañeros o ventajas para sí mismo, su constante amenaza a los centrales rivales (atacando con agresividad el espacio libre entre los mismos), sus múltiples recursos para definir las jugadas y su cambio de ritmo sin pelota, pasando de ser de un intérprete inactivo a uno activo para participar en la fase final del juego ofensivo de su equipo, son factores diferenciales que lo han transformado en un goleador determinante que podía generarse a sí mismo,  sin la necesidad de estar rodeado por un contexto que le entregue con facilidad la pelota.

Pero, más allá de lo antes mencionado, su evolución lo ha ido reformando como jugador, convirtiéndolo en un intérprete mucho más completo en cuanto al manejo de conceptos tácticos, con una participación en la gestación de la jugada, ofreciéndole variantes tanto en la construcción progresiva con pases o con lanzamientos en largo en búsqueda de una altura cercana al arco rival, y movilidad para abandonar su zona predilecta del campo con la intención de asociarse con sus compañeros.

Farías rompió el molde y pasó de ser un dominador del área a un delantero completo. En Atlético Venezuela, Farías no se mantiene entre centrales, sino que puede retrasar su posición, para recibir al costado de los volantes de marca y entre líneas, donde hace daño posicionando a sus compañeros más cerca del arco rival y abasteciendo a los volantes que vienen de cara, que necesitan de ubicarse en dichas zonas cercanas del arco para hacer daño.