Publicada el 20/04/2019

Como si se tratase de Jaqen H'ghar en Game of Thrones, el Real Madrid de la temporada 2018-19 no ha podido demostrar su verdadero rostro y ha tenido tres caras distintas, la de Julen Lopetegui, la de Santiago Solari y ahora la de Zinedine Zidane. Y en cada fachada, la idea en general ha cambiado y también las piezas que más minutos han visto. Ahora mismo, Fede Valverde, con el técnico francés, está teniendo un poco más de protagonismo, a pesar de que el conjunto blanco no está peleando por algún título, sin embargo, algunos jugadores sí están “combatiendo” por un puesto en la 2019-20.

El tema está en que la construcción de la segunda etapa de Zidane en el Real Madrid está dando la sensación de parecer unos partidos en donde está abriendo un campo “de pruebas” a ciertos futbolistas para ganarse un puesto para la próxima temporada, por eso mismo hay mucha rotación en el once titular. Sin enfocarse tanto en lo táctico y acercándose partido a partido a la improvisación, en donde no existe un patrón en salida (aunque contra el Valencia se volvería a observar el movimiento lateral de Toni Kroos para recibir en banda izquierda y hacer progresar a Marcelo) y las acciones están demandando cierto desequilibrio y desborde, que sin Vinicius logran sufrir en ese aspecto. A partir de ahí es complicado analizar qué le está dando el conjunto blanco a Federico Valverde, pero es más viable comprender qué está intentando aportar el uruguayo dentro de un equipo con problemas, que está pasando de la pasión de Solari a la tranquilidad del técnico francés.

A Valverde con Zidane –y con Solari– se le ha visto en las tres posiciones del triángulo del medio en un 4-3-3, tanto de interior derecho (entrando de cambio ante el Celta de Vigo y el Huesca), como de interior izquierdo (titular ante el Leganés) como de pivote más retrasado (titular ante el Eibar, donde por momentos parecía una especie de 4-2-3-1 compartiendo doble pivote con Luka Modrić, aunque el croata se liberaría en reiteradas ocasiones como un interior). Y a partir de cualquiera de esas zonas en el campo, está demostrando que puede mezclar tanto la pausa para construir y darle fluidez a la circulación como también el frenetismo para recuperar y salir rápido al ataque a través de una conducción.