Publicada el 18/04/2019

Quizás a primera vista daba la sensación de ser una especie de juego de confusión como si se tratase de un rompecabezas en donde una parte tuviera el cielo, es decir, se prestaría para tener cierto desconcierto, donde se moverían las piezas en reiteradas ocasiones con la intención de conseguir el posicionamiento adecuado. Pero no, sino que sería otra partida de ajedrez ganada, no como la primera, en la cual Mauricio Pochettino superaría con cierto margen a Pep Guardiola, aunque sí lograría anular por ciertos instantes el súper ataque del Manchester City liderado por la visión de Kevin De Bruyne.

El Tottenham del técnico argentino iniciaría su puesta en escena con un 4-3-1-2 con Victor Wanyama como “5”, Moussa Sissoko de interior derecho, Dele Alli como interior izquierdo y Christian Eriksen por detrás de Heung-Min Son y Lucas Moura. Sin embargo, este dibujo táctico le traería problemas al conjunto de Pochettino, sobre todo porque sufriría de inferioridad numérica y posicional en las bandas, tanto en el lado fuerte como en el lado débil (más lo segundo que lo primero). Así llegarían los tres primeros goles del equipo de Guardiola.