Publicada el 12/04/2019

Emirates Stadium vivió una nueva exhibición europea, con el Arsenal dando un recital contra el Napoles por los cuartos de final de la UEFA Europa League. Los dirigidos por Unai Emery fueron ampliamente superiores en cada fase del juego a los de Carlo Ancelotti, que nunca encontraron el camino para darle vuelta a la papeleta ni las respuestas para revertir el desarrollo del mismo. Los ingleses plantearon un partido repleto de trampas y con un plan básico de juego: salir desde el fondo, progresar paulatinamente con la pelota, atacar y comenzar a defender con superioridad numérica en cada sector del campo para responder con recuperación y contragolpe. Dentro de cada fase del planteamiento, Lucas Torreira tuvo una responsabilidad capital dentro de cada una de ellas.

El uruguayo apareció como el volante de marca más posicional dentro del 3-4-1-2 de Unai Emery pero alternando muchas alturas para ser un participe activo de la progresión con la pelota del conjunto inglés. Su movilidad por todo el sector medio del campo fue clave para entender como el Arsenal planteó el partido, porque, más allá de participar en las fases con el balón, sin él fue clave en el proceso de recuperarlo, saliendo a presionar para generar superioridades numéricas en cada cuadrante con mucha agresividad.