Publicada el 9/04/2019

Liverpool terminaría cambiando su forma de jugar para la temporada 2018/19. Hoy en día ejecuta una versión más pausada que el frenetismo ofrecido en la temporada pasada (2017/18). Ya que, más allá de una intención de querer controlar más los partidos y completar el rompecabezas Klopp, una de las principales razones sería por la incorporación de Fabinho al conjunto inglés. El polivalente jugador brasileño asume el rol de catalizador dentro de un esquema donde hacía falta una pieza con la capacidad de darle estabilidad y balance a un conjunto que se veía descompensado la campaña pasada.

El tiempo de adaptación de Fabinho al equipo inglés sería bastante larga, debido a que Jürgen Klopp consideraba que no tenía el ritmo de juego para una liga que tiene como principal característica las transiciones rápidas. Además, llegaría de un conjunto en el que estaría acostumbrado a participar en un doble pivote y no compartir con dos interiores en el medio. Ahora bien, una vez que el futbolista tuviese minutos, generaría buenas sensaciones, aunque, no conseguiría convertirse en el dueño de la posición, ya que el Liverpool tendría bastantes rotaciones en la zona de gestación. Por ello, la cantidad de minutos de los jugadores que desarrollan sus habilidades ahí están divididos equitativamente.

Klopp dibujaría dos sistemas de juego esta temporada. Uno sería el 4-2-3-1, que el técnico alemán la tendría como opción por diferentes opciones, como la intención de acercar a Mohamed Salah al arco rival, pero también para que Fabinho, que estaría acompañado de una pieza versátil que tuviese una vocación más ofensiva, se adaptase de manera más rápida al ritmo de la Premier League. Y el otro sería el típico 4-3-3, donde el brasileño se ubicaría como “5” para generar salidas limpias y un juego más pausado. Además, Fabinho ha tenido que ejercer otro rol en otra zona del campo, ya que ha suplido alguna baja en la zaga central.