Publicada el 3/04/2019

Decía Johan Cruyff que “todo lo que puede suceder en un partido, salvo remates, pasa en un rondo”. Para el fanático estándar de este deporte, esa frase deja un enorme vacío. Ponerse a pensar que un grupo de jugadores pasándose el balón para evadir a otro grupo es un microcosmos del fútbol se antoja difícil.

La frase anterior del maestro holandés ha sido reproducida para hablar del rondo. Pero no tanto para explicar por qué es tan importante. Cruyff decía que el “aspecto competitivo, la lucha por el espacio, saber qué hacer cuando tienes posesión y cuando no la tienes, jugar a un toque” son tareas del juego que se refuerzan en este ejercicio.

En una práctica diaria de un club de futbol, es normal ver a los miembros de la plantilla participar en rondos informales. Esos que se hacen sin la supervisión u orden del cuerpo técnico. Todos los equipos lo hacen. En el fútbol moderno no hay mayor innovación al respecto. Lo que le da matices a un equipo son los tipos de rondos que trabajan.

Cuando comienza la práctica, se divide el terreno de juego por zonas y se le asigna a cada jugador un chaleco de color. Así se dividen los rivales de rondo y los “comodines”, esto últimos siempre son opción de pase para el equipo en posesión; fuera o dentro del rondo. Hay miles de variantes. Puede ser el de 3 contra 1, el clásico 4 contra 4 y dos comodines, 4 contra 2 y dos comodines y un sinfín de maneras distintas.

Los rondos pequeños no son menos importantes que los de mayor volumen, todos trabajan conceptos distintos. En los pequeños, se desarrollan respuestas ante espacios reducidos (realidad de juego en un partido). Es quizá en el rondo en el que se aprende a regatear. El gol de David Neres al Real Madrid a pase de Dušan Tadić (luego de eludir rivales en una zidanesca ruleta) es una resolución digna de quien trabaja este ejercicio cotidianamente.

Los rondos de mayor volumen son quizá más extrapolables a un modelo de juego. Equipos como Atlético Paranaense o Tigres del “Tuca” Ferretti pareciera que practicaran todos los días un rondo de 10 contra 10 contra con el rival por la manera en como ocupan la cancha, dividiendo zonas para jugadores específicos y siempre apoyándose para lograr superioridad en cada zona. Si pudiésemos dividir la cancha con los límites de los rondos que trabajan, entenderíamos mejor su juego.

Estos equipos que buscan combinar varios efectivos en una zona no trabajan solos. Los delanteros y volantes ofensivos se despliegan para para estirar las líneas del rival, arrastrando el espacio efectivo de juego para que el rondo tenga mayor margen de maniobra.

Al final, todo es cuestión de aprovechar el espacio. Los rondos son la base del fútbol total de quien Cruyff fue máximo exponente. Pero de eso ha pasado mucho tiempo. Hasta el equipo más rocoso y defensivo los hace. Hablar de ellos tiene que normalizarse. Lo importante es conocer las variantes de los mismos para interpretar cómo juega un equipo a partir de sus rondos.