Publicada el 26/03/2019

Uruguay se ha convertido en una cuna de los mejores defensores centrales del planeta, pero, más allá de nombres como Diego Godín y José María Giménez, existen jóvenes promesas que están comenzando su carrera y que cuentan con el talento para en algún momento llegar a la elite del balompié europeo. Uno de ellos es Ronald Araujo, que después de clasificar con la Sub-20 a la Copa del Mundo de Polonia, se ha ido asentando en el Barcelona B.

Araujo –quien jugó en Rentistas y en el Boston River de Uruguay antes de dar el salto al viejo continente– es un central que cumple con los registros principales que debe tener un defensor. Su buena estatura (1.91 m.) lo convierte en un bastión en el juego aéreo en ambas áreas, pero, además de esto, cuenta con el timing adecuado para saber cuándo tiene que salir a rechazar un lanzamiento del rival o cuándo debe agrandar para esperar replegado. Aunque, en la mayoría de los cosas, rompe con agresividad para despejar el balón. Por otro lado, algo que también se debe a su buen biotipo y su gran zancada, es que es un corrector de gran nivel. Su velocidad y limpieza a la hora de marcar en desventaja lo convierte en un zaguero capacitado para defender lejos de su área.

Otro rasgo valorable son sus desplazamientos a banda para cubrir el espacio que deja el lateral en transición. No se desespera a la hora de salir de su zona principal de influencia para corregir o hacer la cobertura, pero cuando un rival se acerca con el balón dominado, toma decisiones apresuradas a la hora de ir al piso para recuperar la pelota o para cortar la ofensiva, lo que lo lleva a cometer infracciones –algo– innecesarias.

Por su corta edad y falta de experiencia, todavía tiene mucho que mejorar a la hora de defender dentro del área, donde en ocasiones llega a destiempo o se desordena al estar tanto tiempo estático. Pero, sus principales problemas, yacen cuando tiene la pelota en los pies y le toca ser parte del circuito de juego de su equipo. No cuenta con un gran primer pase para verticalizar ni para romper una presión, le cuesta todavía filtrar para romper un bloque replegado del rival y, cuando le toca lanzar para encontrar compañeros alejados, se destaca un poco más pero sin ser tampoco uno de sus registros más potentes. Por ello le ha costado su adaptación al Barcelona B,  donde tiene que ser un referente a la hora de sacar la pelota y, pensando en asentarse en la elite, necesitará mejorar mucho su juego con los pies.

Con tan solo 20 años y un Mundial Sub-20 en camino, Ronald Araujo está demostrando que, a futuro, puede ser el reemplazante ideal de Godín y Giménez en la zaga uruguaya, pero todavía tiene mucho que mejorar si quiere ser un central dominante en el viejo continente.