Publicada el 26/03/2019

En el Webinar que tuvo el entrenador Jacques Passy sobre “cambios posicionales en el futbol” habló de que la periodización táctica no puede llevarse a cabo en selecciones nacionales. En su momento Luis Aragonés también habló de que es más fácil que jugar a la contra en selecciones porque es el modelo más sencillo de adoptar. O por lo menos el que menos tiempo requiere.

Pero para entender el concepto de periodización táctica, hay que saber que cada entrenador tiene su propio modelo de juego. Juan Carlos Osorio ha dicho que un entrenador sin equipo, sentado en su sofá, tiene su idea de juego. Más allá de los jugadores que tenga. Claro, en cada partido se le hace más o menos énfasis al rival, pero es lo mismo.

Cuando el entrenador llega a su nuevo equipo ya está pensando en cómo adaptar la plantilla a su modelo. Pero los elementos quizá no sean del todo aptos. De modo que busca ejercicios que ayuden al equipo a dominar conceptos y automatismos que sí son parte de su concepción.

En la primera jornada, el equipo suele jugar más parecido a como con el técnico anterior que como el del actual. Pero ya en la jornada 10 se nota la diferencia. Porque los delanteros han reaprendido su función, los volantes mejoran su capacidad resolutiva en espacios reducidos porque el modelo de juego del nuevo entrenador así lo contempla. Eso es la periodización táctica.

Además de ir afinando constantemente detalles en el comportamiento de un equipo, hay que ponderar también las lesiones, las suspensiones disciplinarias, los bajones de rendimiento, las revelaciones de la cantera. El fútbol es jugado por seres cambiantes. La periodización táctica fue pensada por el profesor Víctor Frade para ir trabajando orgánicamente un grupo de profesionales. Hay que tener planes en caso de imprevistos. Es un trabajo que se refuerza día a día. Por eso en las selecciones, como decía Passy, no hay periodización táctica.

Otro aspecto importante que toca la periodización es la previsibilidad. Ningún entrenador está satisfecho con su equipo. Como los escritores cuando terminan su obra maestra, que serían capaces de escribirla de nuevo con matices distintos. Tanto en la literatura como en el fútbol es importante no caer en lo previsible. Es muy fácil doblegar a un equipo que conserva las formas sin importar el rival. Un entrenador puede conservar la idea, incluso sus paradigmas en distintas fases del juego, pero debe gestionarlas de manera distinta. Lo que algunos periodistas llaman “jugadas rompe-tendencias”.

Este punto es importante. En el fútbol moderno ya el video-análisis no tiene mayor innovación. Todos los cuerpos técnicos analizan a sus rivales. Y se analizan a sí mismos para estar seguros de no haberse repetido. El máximo reto para el analista rival es el uso de jugadores que no son titulares. Hay poca información audiovisual de ellos. Hace falta buscar videos de clubes anteriores o partidos viejos, donde el contexto no es el mismo. Muchos entrenadores a veces usan este tipo de sorpresas en partidos importantes. A través de la periodización, estas variantes pueden integrarse a la idea de juego sin ser titulares. Recordemos que los clubes entrenan casi todos los días.

Las selecciones, por más que se esfuercen en hacer módulos de trabajo, seguimiento de todos sus jugadores en sus respectivas ligas, tienen un vacío importante de trabajo con su talento humano. Y por más que se planifique una federación al máximo para aprovechar cada minuto de la fecha FIFA, no es suficiente. i